La banda norteamericana de Thrash Metal, Havok, regresará a la Argentina este 2026 en el marco de su tour por Latinoamérica.
El conjunto se presentará el 10 de julio en The Roxy.
Las entradas ya están a la venta en la web de AllAccess en este enlace.
David Sanchez: Estoicismo, control mental y la política del miedo
Para el cerebro detrás de Havok, el metal no es solo velocidad, sino una plataforma para la reflexión filosófica. Sanchez abraza el estoicismo como una herramienta práctica de supervivencia: "El punto principal es esencialmente jugar la mano que te tocó. Toma inventario de las cosas que puedes controlar y las que no; las que no, simplemente sácalas de tu vida", explica en New Noise Magazine. Bajo esta premisa, el músico sostiene que la felicidad es una elección vinculada directamente a la gratitud, advirtiendo que quienes siempre quieren más nunca serán felices. En un mundo que define como una "realidad de consenso", Sanchez reivindica el poder de la mente frente a la opresión: "Incluso si no tienes poder político o físico, tienes poder sobre tu propia mente. Tener un pensamiento independiente es una de las cosas más raras y liberadoras que puedes hacer".
Esta independencia se traduce en una mirada crítica hacia el poder y el uso de la tecnología. En sus charlas con Dark Art Conspiracy, Sanchez señala que "el miedo es la moneda del control" y que la política funciona como un pozo sin fin de inspiración porque "siempre hay cosas que no van como deberían". Respecto a nuestra era digital, advierte que las supercomputadoras que llevamos en los bolsillos pueden ser asistentes para nuestra sabiduría o herramientas perjudiciales, dependiendo de nuestra perspectiva. Para él, lo que falta hoy es justamente eso: perspectiva para enfrentar a los "imbéciles que harán la vida difícil para la gente buena e indefinidamente".
Creatividad estratégica: Caravaggio, funk y la ética del escenario
En lo musical, Sanchez es un estratega que busca la complejidad para mantener el interés del oyente, utilizando líneas de cuerda diferenciadas y una producción experimental. Curiosamente, sus influencias exceden el género: "Mucha música funk es muy, muy pesada, simplemente no es malvada; podés tomar una idea funk y aplicarla a riffs pesados", comenta en New Noise Magazine. Esta apertura visual también se reflejó en el arte de sus discos, para el cual pidió una estética como si "Caravaggio conociera a Salvador Dalí". Incluso el nombre de la banda tiene una razón estética y simétrica: "Lo llamé Havok porque se ve genial... si cambio la 'C' por una 'K', el logo es simétrico".
Sobre las tablas, la ética de trabajo de Havok es absoluta. Sanchez considera que estar de gira "es como estar casado con tres hombres", un desafío costoso y difícil, pero su actividad favorita. En The Rocktology, es tajante sobre el respeto al público: "Si un fan viene a un show y no está satisfecho con la actuación, entonces mejor no estar aquí". Para lograrlo, arman set-lists estratégicos para evitar el aburrimiento, bajo la premisa de que si el proceso es difícil, el resultado suele ser mejor. En un mercado saturado y caro, Sanchez ve el entretenimiento como un lujo y al artista como una pieza esencial de la sociedad: "Sin artistas y bandas viajeras, vamos a sufrir mucho más tiempo de lo que la gente anticipa".
