¿Cuánto debe la Argentina? Si le preguntás al Presidente, menos que cuando asumió. Si le preguntás al INDEC, más que nunca. Uno de los dos dice la verdad, y no es el que habla en las ferias de inversores de París. Los detalles los conté en "Algo salió mal", el stream de Data Diario que va de lunes a jueves de 9 a 11 horas por Youtube.
Los números del INDEC
Cuando Javier Milei asumió, la deuda externa argentina era de USD 285.951 millones. Al 30 de junio de 2026, según el INDEC, llegó a USD 327.855 millones. Son casi 42.000 millones de dólares más, un 14,7%. Es el número más alto de toda la serie. Solo en el segundo trimestre de este año creció USD 4.724 millones.
La deuda del Estado cuenta la misma historia. Con la metodología que la Secretaría de Finanzas publicó siempre, la deuda pública bruta pasó de USD 370.700 millones en diciembre de 2023 a USD 483.800 millones en marzo de 2026. Son 113.000 millones más en 28 meses, un 30,5%. Y casi 90.000 millones de ese aumento son intereses que no se pagaron: se sumaron al capital y se patearon para adelante.
La cuenta del almacenero
¿Cómo hacen Milei y Caputo para decir que la deuda bajó? Inventaron una cuenta propia. Suman la deuda del Tesoro y la del Banco Central y restan lo que se deben entre ellos. Con ese truco, la deuda "consolidada" cae unos 20.000 millones.
Es como si una familia dijera que no debe nada porque el padre le debe plata al hijo. Mientras tanto, el banco sigue mandando la cuota.
No es una discusión técnica. Es un gobierno que cambia la regla de medición cuando el resultado no le conviene. Milei miente cuando dice que bajó la deuda. Los datos oficiales del propio Estado lo desmienten.
El mayor deudor del FMI
Hay un dato que el Gobierno no puede maquillar. La Argentina le debe al Fondo Monetario Internacional USD 59.147 millones: el 35% de todo lo que el organismo tiene prestado en el planeta. Ucrania, el segundo deudor, debe cuatro veces menos.
Esa deuda nació con Mauricio Macri en 2018, el préstamo más grande de la historia del Fondo, y Milei la amplió con un nuevo programa en 2025. Desde que asumió, ya se pagaron USD 5.880 millones solo en intereses al FMI. Hasta 2030 faltan otros 12.700 millones. Cada uno de esos dólares es un dólar que no va a escuelas, a hospitales ni a jubilaciones.
Abajo, la misma película
Lo que pasa arriba se repite abajo. En julio, la mora de las familias llegó al 12,9%, la más alta desde 2004. Un año antes era del 5,6%: se duplicó. En los préstamos personales, uno de cada seis está en atraso. La gente no se endeuda para irse de vacaciones. Se endeuda para pagar la luz, el alquiler y el supermercado.
¿Qué dijo el Presidente? "¿Les pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse?". Esa fue su respuesta a las familias que no llegan a fin de mes.
Las empresas no están mejor. Más de 57.000 están en mora, casi una de cada ocho, un 56,5% más que hace un año. Hay 21.948 empresas clasificadas como deudoras irrecuperables. Se rechazan unos 80.000 cheques por mes por falta de fondos. Son talleres, comercios y pymes que venden menos y pagan tasas que no pueden afrontar.
El país, las familias y las empresas: triple récord de deuda. No es casualidad. Con salarios que no alcanzan y ventas que caen, la deuda es lo único que sostiene el modelo.
El Milei que se traicionó
El 14 de septiembre de 2019, Javier Milei escribió en Twitter: "La deuda pública es inmoral. Implica que la fiesta de gasto público sea financiada por generaciones que no sólo no han votado sino que no han nacido. Así, la generación actual se roba los ingresos de generaciones futuras. Por ende, un gobierno que endeuda jamás podrá ser liberal".
No lo dije yo. Lo dijo él. Con su propia regla, el gobierno de Milei no es liberal. Es el gobierno que más dólares le debe al mundo en la historia argentina.
Ya vimos esta película
La dictadura multiplicó la deuda externa y nos dejó la herencia de los años ochenta. La convertibilidad se sostuvo con deuda hasta el default de 2001. El préstamo de Macri con el FMI terminó en crisis en 2019. Cada vez que un modelo se sostuvo con deuda, el final fue el mismo: un ajuste sobre los trabajadores, los jubilados y las pymes.
Se puede cambiar el método de cálculo. No se puede cambiar lo que se debe. La pregunta no es si la deuda se paga. La pregunta es quién la va a pagar. Y la respuesta, otra vez, la conocemos de memoria.