Un buen número, ¿para quién? la inflación que festeja el Gobierno es más alta que la del año pasado

El INDEC informó 1,9% para septiembre y la Casa Rosada lo celebró. Pero en doce meses los precios subieron 33,4%, contra 31,8% hace un año, y la canasta de alimentos que marca la indigencia aumentó 40%.

Miércoles, 14 de octubre de 2026 a las 13 55

Ayer a la tarde el INDEC publicó la inflación de septiembre: 1,9%. A las pocas horas, el vocero presidencial Adrián Ravier salió a celebrarla. «Que hoy estemos abajo del 2%, creo que es un buen número comparado del lugar del cual venimos», dijo en la conferencia de prensa. Y agregó la explicación de siempre: para el Presidente, la inflación es «un fenómeno estrictamente monetario».

Escribo esta columna porque abrí el informe completo del INDEC y el festejo se apoya en un solo número de los muchos que trae. Los otros cuentan algo distinto.

Empiezo por lo que el Gobierno no dice. La comparación honesta no es con diciembre de 2023, es con el año pasado. En septiembre de 2025, la inflación interanual era 31,8%. Hoy es 33,4%. El acumulado de enero a septiembre de 2025 fue 22%; el de este año, 23,6%. El propio gráfico del INDEC muestra que la interanual pasó de 31,3% en octubre de 2025 a 33,4% ahora, con un pico de 33,8% en julio. Dicho en criollo: en los últimos doce meses, la inflación dejó de bajar.

Para ser justo, digo también lo que juega a favor del Gobierno. El número de septiembre (1,9%) es más bajo que el de septiembre de 2025 (2,1%), y la inflación núcleo, la que saca los precios estacionales y regulados, bajó a 1,7%. Es un dato. No alcanza para cambiar la foto de doce meses, pero es un dato.

 

Lo que no se puede dejar de pagar

El segundo problema del festejo está adentro del promedio. Según el INDEC, la división vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió 3,1% en septiembre y 49,1% en un año. Casi dieciséis puntos más que el índice general. Los servicios aumentaron 41,9% interanual; los bienes, 29,2%. Los precios regulados, que autoriza el Estado, subieron 2,3% en el mes, por encima del 1,9% general, con el gas y la electricidad a la cabeza.

Lo que más sube, entonces, es lo que no podemos postergar: el alquiler, la boleta de luz y la de gas, la cuota del colegio. Educación subió 39,9% en un año.

Y está la comida. El INDEC también publicó ayer la canasta básica del Gran Buenos Aires. La canasta alimentaria, la que define quién es indigente, subió 40% interanual. Hace un año subía 23,1%. Una familia de cuatro integrantes, con dos chicos de 6 y 8 años, necesitó $ 1.632.505 en septiembre para no caer bajo la línea de pobreza. En septiembre de 2025 le alcanzaba con $ 1.176.852.

Cuando la comida mínima y los servicios suben más que el promedio, el promedio engaña. Le pega más fuerte a quien gasta casi todo lo que gana en comer y en pagar las cuentas de la casa. Esa es la mayoría de nosotros.

 

Del otro lado del mostrador

Los precios son la mitad de la cuenta. La otra mitad es lo que entra. Según los datos del SIPA difundidos el mismo día, el empleo privado registrado cayó en julio por decimocuarto mes consecutivo: se perdieron 12.716 puestos en un mes. Los salarios de los principales convenios colectivos seguían en agosto 6,9% por debajo de noviembre de 2023, según la misma fuente.

El Gobierno ya no niega todo. En la misma conferencia, Ravier admitió que «el último trimestre fue negativo». La culpa, dijo, es de un «shock externo»: la guerra en Medio Oriente, el petróleo, las tasas de Estados Unidos. Puede que el mundo no ayude. Pero las tarifas de luz y gas no las fija Medio Oriente: las autoriza el Gobierno. Y los alquileres los liberó el DNU 70/2023, que mañana se discute en Diputados. Cuánto de la suba de vivienda se explica por cada cosa, el INDEC no lo mide. Mi lectura es que no se puede culpar al mundo por decisiones que se tomaron acá.

 

La tesis

El Presupuesto 2027 que el Gobierno mandó al Congreso supone 18% de inflación para el año próximo. Con una interanual de 33,4% que no baja desde hace un año, ese número se parece más a un deseo que a un plan.

Bajar del 2% en un mes es un buen número para el Gobierno. Para una familia que paga alquiler, luz, gas y comida, el número que importa es otro: el de lo que no puede dejar de pagar. Y ese número, hoy, es peor que hace un año.

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