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Cerró el histórico Palacio de la Papa Frita

El Palacio de la Papa Frita, uno de los pilares de la gastronomía de Buenos Aires con 74 años de trayectoria, cesó sus operaciones de forma abrupta este martes, amaneciendo con su fachada de la avenida Corrientes completamente tapiada.

Miércoles, 04 de marzo de 2026 a las 15 25

Por Redacción

Miércoles, 04 de marzo de 2026 a las 15:25

Tras 70 años de historia el famoso Palacio de la Papa Frita, amaneció esta mañana con sus puertas cerradas y tapiadas y todo indica que cerró sus puertas definitivamente. 

Este cese de actividades generó fuerte impacto en la zona del centro de la Ciudad. Según relataron empleados de comercios aledaños, el personal del restaurante se encontró con la persiana baja y el frente blindado con chapas durante la mañana del martes, tras haber cumplido una jornada de trabajo absolutamente normal el lunes anterior.

A pesar de que el local aún figura como "abierto" en los motores de búsqueda digitales, los indicios en el mundo físico son concluyentes:

  • Desmantelamiento: Los carteles con los precios fueron arrancados del frente.

  • Hermetismo: No existe una comunicación oficial por parte de los dueños en redes sociales (las cuales están inactivas hace años) ni en la puerta del establecimiento.

  • Trascendidos: Una de las versiones que circula con fuerza es que un "importante grupo gastronómico que ya opera en la zona del centro porteño podría hacerse cargo", aunque por el momento no hay confirmaciones sobre una posible reapertura bajo nueva administración.

El impacto de la crisis y el achicamiento de un gigante

El Palacio de la Papa Frita no fue ajeno a la crisis de consumo que venimos analizando en otros sectores esta semana. La caída del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de consumo en el centro porteño habían erosionado la afluencia de su clientela habitual.

Este declive ya había mostrado señales de alerta antes de la pandemia: en 2019, la empresa cerró su histórico local de la calle Lavalle con la promesa de mudar la operación a Suipacha y Corrientes, un proyecto que el COVID-19 terminó por sepultar. En el local de Corrientes 1600, aunque los turistas mantenían cierta vitalidad, los volúmenes de venta estaban "lejos de sus épocas doradas".

"Donde siempre son las 12 para comer": Un legado histórico

Distinguido por el Gobierno de la Ciudad como un baluarte de la identidad local, el restaurante era célebre por su eslogan y su cocina a la vista del público. En su página oficial, la Ciudad lo define como "un clásico de la calle Corrientes que se caracteriza por la abundancia de sus platos".

Su plato insignia, las papas fritas soufflé, eran definidas como "deliciosas, infladas como zeppelines cuyo secreto, dicen, está en el corte, la mezcla del aceite y la fritura en tres temperaturas distintas". Por sus mesas pasaron figuras de la talla de Arturo Frondizi, Arturo Umberto Illia, Celia Cruz, Ástor Piazzolla y Julio Iglesias, quienes disfrutaron de un menú que incluía desde el bife de chorizo de exportación hasta la clásica suprema a la Maryland.

En el video de su inauguración, un locutor destacaba una característica única en su tiempo: "Este, en plena calle Corrientes, es el único del mundo con la cocina a la calle: los cocineros trabajan a la vista del público". Hoy, esa misma vereda que vio nacer una leyenda culinaria es testigo de un frente tapiado que simboliza la fragilidad de las instituciones gastronómicas frente a la inestabilidad económica.

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