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Pablo Grillo volvió a hablar tras recibir el alta y se refirió al gendarme que le disparó: “Le aceptaria las disculpas, pero que avance la Justicia”

El fotoperiodista que estuvo en coma tras la represión frente al Congreso recordó el ataque, habló de su recuperación y volvió a reclamar que la causa no se frene.

Jueves, 19 de marzo de 2026 a las 19 58

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 19 de marzo de 2026 a las 19:58

Pablo Grillo volvió a su casa, a su vida y, de a poco, también a su historia. Después de más de un año de internación y rehabilitación, el reportero gráfico recibió el alta definitiva y eligió hablar.

Lo hizo con una mezcla de calma, memoria y una frase que resume todo lo que atravesó: “Los milagros se construyen”.

Grillo había sido gravemente herido el 12 de marzo de 2025, durante una represión frente al Congreso en una marcha de jubilados. Un disparo de gas lacrimógeno impactó de lleno en su cabeza y lo dejó al borde de la muerte.

Estuvo en coma y atravesó un proceso largo, complejo, de esos que no se cuentan en días sino en etapas.

Pablo Grillo, tras el alta definitivo: "Los milagros se construyen"

“Hoy estoy bien, después de estar internado un año. Tengo el alta definitiva”, dijo en una entrevista, ya desde su casa en Ensenada, donde lo esperaron su familia y sus afectos. Se lo vio entero, reflexivo, pero sin esquivar lo que pasó.

Ese día lo tiene presente. No como una escena aislada, sino como parte de un clima que venía creciendo. “Ese miércoles... hubo rispideces y me calcé la cámara, y salí a buscar documentos”, recordó. Y enseguida marcó lo que, para él, no fue casual: “Había una orden de reprimir. Vi cómo cargaban, cómo apuntaban”.

Grillo estaba trabajando. Como siempre. Documentando. “Uno busca documentar. Yo soy documentalista”, explicó, casi como una forma de reafirmar por qué estaba ahí, en medio del operativo.

Cuando le preguntaron por la imagen que logró tomar en ese momento, dudó. Se tomó un segundo. “Vi la foto una vez. Vi cuando salió un tiro en la cabeza…”, dijo, antes de quedarse en silencio, como volviendo a esa escena que todavía pesa.

El disparo que recibió fue efectuado por un gendarme, identificado luego en la causa. Hubo avances judiciales, pero el fotógrafo dejó en claro que el tema está lejos de cerrarse. “Le acepto las disculpas, pero que avance la Justicia”, planteó.

Aun así, eligió no pararse desde el rencor. Incluso, sorprendió con una frase que mezcla ironía y crudeza: “Compañero, estuviste bien, pero tenés puntería... tu juguete es un arma”.

En medio de todo eso, también apuntó contra la versión oficial. “Desde el Gobierno mienten y mienten descaradamente”, lanzó, sin rodeos.

Hoy, ya fuera del hospital, con el alta en la mano, Grillo intenta reconstruir lo que sigue. Su historia, sin embargo, ya quedó marcada como una de las imágenes más fuertes de aquella jornada frente al Congreso. Una que no salió de una cámara, sino de la realidad misma.

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