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Dream Theater en Argentina: la noche donde la técnica y la pasión se unieron en el Movistar Arena

El metal progresivo volvió a reinar en Buenos Aires con un show demoledor. Dream Theater deslumbró en el Movistar Arena con tres horas de puro poder.

Lunes, 27 de abril de 2026 a las 14 29

Por Cristopher Martínez

Lunes, 27 de abril de 2026 a las 14:29

El desembarco de Dream Theater en el Movistar Arena fue la ratificación de que la maquinaria más perfecta del metal progresivo continúa más vigente que nunca. Con el "Parasomnia Tour 2026", la banda neoyorquina no solo presentó su nuevo material, sino que con su épica "A Change of Seasons" saldó una deuda emocional con un público argentino que, a diferencia de la frialdad vista en Chile, transformó el estadio en una caldera de pasión y virtuosismo.

Desde los primeros minutos, quedó claro que la estética de esta gira apuesta por lo conceptual y lo sombrío. La primera hora del show estuvo dedicada íntegramente a su nuevo álbum, Parasomnia, con una puesta en escena que nos sumergió en una atmósfera lúgubre: una cama destrozada como pieza central y un Shadowman inflable gigante de más de dos metros de altura le dieron un marco teatral a la complejidad técnica de la banda. La producción no escatimó en recursos con sus láseres intensos, fondos psicodélicos y animaciones detalladas completaron un viaje visual completamente inmersivo.

 

 

El regreso del hijo pródigo y una química intacta

El regreso de Mike Portnoy le dio a la banda una frescura que ya pudimos palpar en su anterior visita. Su presencia escénica masiva y su energía renovada funcionaron como el motor emotivo y de conexión con el público. Verlo nuevamente detrás de los parches es entender por qué esta es la formación definitiva. La química se hizo evidente en momentos como "Peruvian Skies", donde los músicos se agruparon en el centro del escenario, mostrando siguen siendo más unidos que nunca.

Mención aparte merece la notable mejoría de James LaBrie. Tras someterse a un entrenamiento vocal reciente, el cantante mostró una potencia que sorprendió a todos, logrando alcanzar las notas más exigentes de los clásicos con una solvencia envidiable. A su lado, la muralla sónica se mantuvo inexpugnable: John Petrucci ejecutando pasajes quirúrgicos con sus guitarras de 8 cuerdas, el estoicismo técnico de John Myung en el bajo y un Jordan Rudess que, desde su soporte giratorio y su pantalla LED reactiva, demostró por qué sigue siendo "El Mago" de los sintetizadores.

Tres horas de gloria progresiva y un cierre para la historia

Tras una primera hora demoledora, el show hizo un paréntesis con un intermedio de 20 minutos musicalizado con la mística de Twin Peaks, preparando el terreno para lo que sería una segunda mitad épica. La decisión de no poner asientos en el campo fue el gran acierto de la organización; a diferencia de la experiencia en Chile, donde el público se mantuvo estático, en Buenos Aires se vivió un agite constante. Generaciones de fanáticos, desde los veteranos de 50 años hasta jóvenes hipnotizados por el shredding, compartieron una energía que hizo temblar el cemento de Villa Crespo.

El setlist fue un festín para los puristas, incluyendo homenajes a leyendas como Pink Floyd y Metallica. El clímapx llegó con "Through My Words", dándole inicio a una serie de clásicos tremendos como "Fatal Tragedy", "The Dark Eternal Night" y "Take The Time". También hubo un pequeño regalo para los fans que buscaban tachar canciones pendientes con la hermosa "Peruvian Skies", que contó con fragmentos de Pink Floyd y Metallica.

Sin embargo, el momento que quedará grabado en la memoria fue el cierre con "A Change of Seasons". Fue el broche de oro perfecto, con un LaBrie dejando la vida en cada verso, considerando que es una de las composiciones más difíciles de interpretar. El sentimiento final fue de agradecimiento absoluto.

Al terminar las tres horas de show, el propio Portnoy no pudo ocultar su asombro y volcó su emoción en las redes: "Unbelievable crowd in Buenos Aires last night. There are no words to describe that kind of energy, love, and pure passion!". Anoche, en el Movistar Arena, quedó demostrado que cuando el virtuosismo se encuentra con la pasión argentina, el rock progresivo deja de ser un ejercicio académico para convertirse en una herramienta de conexión absoluta. Dream Theater volvió a casa, y nosotros estuvimos ahí para celebrarlo.

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