Arde la Sangre comienza su 2026 con una fecha muy especial en Capital Federal muy íntimo con capacidad limitada.
La poderosa banda se presentará el sábado 7 de febrero en Uniclub.
Las entradas ya están a la venta en la web de AlPogo en este enlace.
Arde la Sangre surge desde un punto de quiebre personal y colectivo, lejos de la urgencia y del ruido externo. Marcelo lo explica con claridad al recordar el origen del proyecto: “Arde la Sangre nació de un momento muy especial, de muchas charlas, de un reencuentro entre amigos y de la necesidad de volver a tocar sin que nada nos condicione. Fue un renacer artístico y humano”, contó en iVoox. Ese renacer también implicó revisar el lugar desde donde pararse hoy: “Lo más lindo de esta etapa es que estamos disfrutando el proceso, sin presiones. Ya vivimos lo que era la maquinaria grande, los compromisos y los contratos. Hoy buscamos otra cosa, algo más honesto y más simple”, remarcan, marcando distancia de una lógica industrial que ya conocen.
Identidad, comunidad y fuego propio
Con el paso del tiempo, esa libertad terminó de definir una identidad que no mira hacia atrás ni copia modelos ajenos. “Ya descubrimos la personalidad que estábamos buscando. Al principio estábamos tanteando, viendo cómo convivían nuestras influencias, pero ahora la banda tiene una identidad propia. No queremos copiar ni a A.N.I.M.A.L. ni a nadie. Esto es Arde la Sangre, con lo que eso implica”, explicaron en Metal-Daze Webzine. Esa identidad se refleja en el vínculo con su público, que sienten genuino y sin artificios: “El estilo de música y las cosas que cantamos hicieron que nuestro público sea súper sano, súper respetuoso, súper creíble. Hay una conexión real, no de pose ni de moda. Es un público que te mira a los ojos y entiende de qué estás hablando”.
Esa conexión se apoya en una historia compartida, forjada desde abajo: “Cuando empezó todo éramos los mismos 50 pibes en todos lados, los que nos cruzábamos en todos los recitales, los que armábamos todo con nuestras manos. Esa unión, esa cosa de comunidad, fue lo que nos hizo crecer sin perder el alma”, recordaron en Radio Nacional. Esa misma energía aparece arriba del escenario, donde la banda encuentra su verdad: “Nos gusta la energía que se genera cuando todo está por explotar, tocar con el corazón en la garganta, dejarlo todo. En cada disco uno deja una parte de sí, y en cada escenario también. Es una entrega física y emocional que te vacía y te llena al mismo tiempo. Por eso seguimos: porque nos da vida”.
