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Alarma social por precarización alimentaria de los trabajadores: más de la mitad se saltea una de la comidas por motivos económicos

Un informe de la UCA y Edenred reveló que 6 de cada 10 trabajadores argentinos saltean comidas o eligen alimentos de baja calidad por motivos económicos, una tendencia que afecta principalmente a jóvenes y empleados del sector público. 

Martes, 10 de marzo de 2026 a las 17 57

Por Redacción

Martes, 10 de marzo de 2026 a las 17:57

En el marco del intenso debate por la reforma laboral, un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló este martes 10 de marzo de 2026 una realidad crítica sobre las condiciones de vida de los trabajadores registrados.

Según el informe elaborado para la firma Edenred, el 61,1% de los asalariados ha dejado de alimentarse durante su jornada laboral debido a restricciones económicas; de ese total, un 46,7% lo hace de forma ocasional y un 14,4% de manera regular. La investigación, basada en 1.171 casos, pone el foco en cómo la crisis erosiona la salud de la fuerza laboral, especialmente entre los jóvenes de 18 a 29 años, quienes presentan los indicadores más preocupantes de vulnerabilidad.

Doble privación: cantidad y calidad nutricional

El fenómeno no solo implica la ausencia de ingesta, sino también un marcado deterioro en la calidad de lo que se consume. El documento indica que el 78,5% de los trabajadores opta por alternativas menos nutritivas para abaratar costos, una cifra que se dispara entre quienes perciben ingresos inferiores a los $800.000 mensuales.

Esta situación es particularmente aguda en las pequeñas empresas y en el sector público, donde la falta de beneficios corporativos de alimentación es más frecuente.

Al respecto, Ianina Tuñón, investigadora responsable del informe en el ODSA-UCA, explicó: “La economía personal determina la calidad de lo que se come: más de la mitad ha tenido que saltear comidas y/o elegir alimentos menos nutritivos por motivos económicos. Solo 16,5% está libre de estas privaciones".

"Los más afectados son trabajadores de menores ingresos, no calificados y de empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se intensifica”. El gasto diario promedio refleja esta presión: el 43,9% destina entre $5.000 y $10.000, mientras que un 36,1% debe sobrevivir con menos de $5.000 por jornada.

Impacto regional y el rol de la reforma laboral

La desigualdad geográfica también quedó plasmada en el estudio: en el Nordeste del país (NEA), el porcentaje de asalariados que no come durante su horario de trabajo alcanza el 50,1%.

En contraste con el sector privado, donde el 17% no ingiere alimentos, en el sector público la cifra se duplica llegando al 33%. Bárbara Granatelli, directora de Asuntos Públicos de Edenred, destacó la gravedad del hallazgo: “Una cosa es comer mal o poco y otra es estar 8 o 12 horas sin comer nada. También me llamó muchísimo la atención que más de la mitad de los asalariados no recibe ningún aporte de alimentación por parte del empleador”.

Sin embargo, el informe señala una oportunidad tras la reciente reforma laboral. La modificación de un artículo clave ahora permite considerar como beneficio social no solo al comedor interno de la empresa, sino también al "comedor externo".

Esto habilita a las compañías a brindar tarjetas de alimentación para comercios cercanos sin que esto forme parte del salario imponible. “Un trabajador que come bien es un trabajador que está sano, tiene menos accidentes de trabajo, falta menos y es más productivo”, concluyó Granatelli, subrayando que la alimentación debe dejar de ser vista como un tema secundario en la agenda de competitividad.

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