Puertas adentro, en la Casa Rosada, el Gobierno volvió a mostrarse en modo control de daños. Esta vez, con un objetivo concreto: llegar lo más ordenado posible a la exposición de Manuel Adorni en Diputados.
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La reunión no fue larga, pero sí lo suficientemente clara como para marcar prioridades. Con una agenda legislativa prácticamente frenada, el foco estuvo puesto en lo inmediato: el paso del jefe de Gabinete por el Congreso.
No es un dato menor. Adorni llega a esa presentación en medio de cuestionamientos y con un escenario político que se volvió más áspero en las últimas semanas.
Entre dudas y presión, el Gobierno afina la defensa de Adorni en Diputados
Según dejaron trascender desde el oficialismo, el funcionario viene trabajando hace semanas en su informe de gestión. La idea es mostrar orden, números y dar respuestas.
Pero en el fondo, lo que se juega es otra cosa: sostener el discurso del Gobierno en un contexto donde empiezan a aparecer grietas propias.
La exposición, que se espera extensa, será también una prueba para medir cómo llega el oficialismo al Congreso.
La agenda que no avanza
En paralelo, hubo un reconocimiento implícito: la agenda legislativa no está fluyendo como esperaban.
Después de la discusión por la Ley de Glaciares, varios proyectos quedaron en pausa. Entre ellos, la reforma electoral, una de las apuestas fuertes del Gobierno, impulsada por el entorno de Javier Milei.
Puertas adentro ya admiten que no será fácil conseguir los votos, sobre todo en un escenario donde las provincias empiezan a jugar su propio partido.
Del encuentro participaron figuras clave del oficialismo: el ministro de Economía Luis Caputo, el ministro del Interior Diego Santilli, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el titular de Diputados Martín Menem y el asesor Santiago Caputo.
Todo bajo la órbita de Karina Milei, quien sigue concentrando el armado político.