Es un hecho de que El Kuelgue ya convirtió tocar en el Movistar Arena en un clásico y se confirmó que volverá a tocar en dicho recinto este año.
Tras el éxito de sus anteriores presentaciones, el conjunto anunció una nueva fecha para el 13 de agosto en el estadio ubicado en su barrio, Villa Crespo.
Las entradas ya están a la venta únicamente en la web del Movistar Arena en este enlace.
El Kuelgue: De los ensayos en el living a la consagración en el Arena
Para Santiago Martínez, el presente de El Kuelgue es la cosecha de más de dos décadas de "boludear" y jugar con la música. En una entrevista realizada por La Voz, el tecladista recuerda con nostalgia los inicios, cuando canciones que hoy son himnos nacieron con un microfonito de computadora: "Me acuerdo de que estábamos con Julián Kartún y agarré una guitarra de mi hermano. Él empezó a improvisar y le salió toda la letra tan hermosamente nostálgica y descriptiva, con ese toque absurdo. Más de 20 años después, haberla cantado en un Movistar Arena repleto fue una reivindicación de eso que siempre hicimos como un juego". Santiago, quien se define como el guardián de la memorabilia de la banda, valora el recorrido grupal: "Empezamos en la casa de mis viejos y hoy somos una familia enorme".
A pesar de los hitos, como haber abierto el show de Paul McCartney en 2016, Martínez mantiene los pies en la tierra. "Esas cosas son como pequeñas medallas que uno guarda, pero al día siguiente hay que volver a ensayar, a trabajar y a pagar el alquiler. Está buenísimo, pero no significa que 'ya está'. Lo importante es seguir, renovarse y cuidar los vínculos", explica. Sobre la mudanza a escenarios más grandes, admite que el confort les sienta bien: "Al principio nos parecía raro porque uno viene del rock más sucio y precario, pero está bueno que nos traten bien un poquito. Los estadios abiertos tienen sus pros y sus contras, pero por ahora disfrutamos de la comodidad de la arena".
El fenómeno de "Parque Acuático"
"Parque Acuático", un tema que rompe con todas las estructuras radiales. "Pegó muchísimo y es lo más lejano a un 'hit': tiene una armonía compleja, casi no hay estribillo y la letra es difícil. Me parece un gran triunfo de la música. Cuando creés que las canciones tienen que ser estrofa-estribillo con tres acordes, aparece algo así que me recuerda a los años 70, donde se valoraba más la música que al artista", reflexiona Santiago.
En cuanto a los cambios internos, Martínez abordó con honestidad la salida de Nicolás Morone: "No sentimos la necesidad de un anuncio formal, simplemente se cortó la onda. Fue una charla muy dolorosa, pero era lo mejor. Él estaba en otra y nosotros estábamos todos en una; se hizo insostenible". Esta nueva etapa también le da espacio para su faceta solista, donde se permite experimentar sin presiones de mercado. "Me voy con el piano bajo el brazo y toco solo. Es el lugar donde me equivoco tranquilo, donde improviso y juego. Está por salir un cover de 30 Denarios de Charly y Aznar que grabamos en Francia; las plataformas hoy te dan esa libertad de lanzar lo que hacés en casa y disfrutar del proceso", finaliza.
