Luego de una muy larga espera de casi 10 años, finalmente Jamiroquai regresará a la Argentina para celebrar con el público argentino los 30 años de "Virtual Insanity" y el anuncio de su próximo disco.
Jay Kay junto a su espectacular banda se presentarán el 17 de septiembre en el Hipódromo de San Isidro.
Las entradas tendrán uan preventa exclusiva para clientes Patagonia Visa que comenzará el lunes 18 de mayo a las 10 de la mañana. La venta general iniciará el martes 19 de mayo a las 10 de la mañana. Todo únicamente en la web de AllAccess en este enlace.
Precios y ubicaciones:
PIT - $320.000 + SC
PLATEA 1 - $250.000 + SC
PLATEA 2 - $170.000 + SC
CAMPO DELANTERO - $190.000 + SC
CAMPO GENERAL - $95.000 + SC
Jay Kay: Visualización, control y la resistencia del Jazz Funk
Para el hombre detrás de Jamiroquai, el éxito fue el resultado de una apuesta total y una capacidad casi mística de visualización. "Tenía sueños vívidos de estar frente a mil personas cantando con todo mi corazón. Incluso cuando surgió el nombre Jamiroquai, podía escucharlo como una introducción antes de salir al escenario", confiesa en Zane Lowe (Apple Music 1). Esa claridad lo llevó a ser un "cliente difícil" para la industria, manteniéndose estricto con su identidad sonora frente a las presiones del mercado. Para Jay Kay, la integridad es innegociable: "No me des la mano si creo que sos un vendido y que lo que hacés es una mierda", disparó en una entrevista para Maxim, defendiendo su lugar como uno de los pocos que mantuvo vivo el Jazz Funk con ventas que superan los 20 millones de discos.
Esa misma rigurosidad se traslada a la producción técnica y visual de su obra. El cantante admite ser un fanático del control porque entiende las reglas del juego financiero: "Soy el que devuelve los anticipos; las compañías discográficas son extractoras de beneficios y nunca olvido que no somos amigos", explica en Esquire. Esta mentalidad lo llevó a construir su propio estudio y a involucrarse activamente detrás de cámara en sus videos, consciente de que, mientras otros pasan al siguiente proyecto, él debe "vivir con ese resultado por el resto de su vida".
Cicatrices de batalla y la búsqueda de un refugio orgánico
Detrás de la imagen de éxito, Jay Kay arrastra la memoria de una juventud marcada por la falta de techo y la lucha constante. "Dormía debajo de escaleras, en parques, entregaba pizzas... la gente ve los autos y se olvida de toda esa mierda", recuerda en Esquire. Esa dureza forjó una visión del mundo bastante sombría, donde se siente oprimido por un entorno que define como cruel y frío. Como respuesta a esa hostilidad y a la desconfianza que le generan los políticos —a quienes define como una "sarta de tonterías"—, el músico decidió invertir en su propio ecosistema: una casa con comida orgánica, peces y huerta propia. "La vida se trata de algo más que trabajar todo el tiempo", sostiene como filosofía de equilibrio.
Finalmente, el artista reivindica su legado frente a la falta de reconocimiento y las críticas de la prensa. Respecto a las acusaciones de apropiación cultural, Jay Kay es tajante en Maxim: "Diana Ross, Stevie Wonder y Gil Scott-Heron no pensaron que fuera un robo; todos pensaron que era material genial". A pesar de sentir que a veces se le ignora deliberadamente —como sucedió con la relevancia profética de 'Virtual Insanity'—, se refugia en la gratitud y en su conexión con el público: "Tengo suerte. En los tiempos turbulentos en los que vivimos, escúchenme con música ahora".
