Luego su presentación en 2023, The Lumineers regresa a la Argentina para presentarse este año en Buenos Aires.
El conjunto confirmó su show que será el 29 de abril en el Estadio Malvinas Argentinas.
Las entradas se podrán a la venta este viernes 30 de enero a las 10 de la mañana únicamente en la web de All Access en este enlace.
Nueva York, tocar por comida y no ser tomados en serio
Antes de que “Ho Hey” existiera, The Lumineers vivían una etapa de puro desgaste en Nueva York. “Después de crecer en Ramsey, un pueblo chico de Nueva Jersey, nos mudamos a Nueva York para intentar hacerla en la música, pero fue un circuito dificilísimo de romper”, recuerda. Tocaban en bares que solo los dejaban subir al escenario para que sus amigos compraran bebidas. “Después echaban a todo el mundo para meter al grupo siguiente”. Cuando conocía gente y decía a qué se dedicaba, la respuesta siempre era la misma: “Yo decía: ‘Soy mozo pero toco música’, y me contestaban: ‘Sí, mi primo también’”.
En ese contexto escribieron “Ho Hey”. “La escribí sobre esas experiencias”, cuenta. Venía de arrastrar otro tema sin letra ni melodía y, cuando volvió a agarrar la guitarra, todo salió de golpe. “Una vez que empecé a rasguearla de nuevo, ‘Ho Hey’ simplemente brotó de mí”. Con el tiempo entendió que estaba escribiendo sobre dos pérdidas al mismo tiempo: “Una persona acababa de dejarme y yo también estaba dejando Nueva York para mudarme a Denver, rompiendo con la ciudad que creía que tenía todos mis sueños. Me sentía pasado por una aplanadora por los dos eventos”.
La letra también funcionó como una forma de autoengaño necesario. “Las primeras líneas soy yo tratando de convencerme de que esforzarme por ser un músico exitoso era una búsqueda noble: que había estado ‘intentando hacerlo bien’ y ‘viviendo una vida solitaria’”. Y el gancho emocional fue puro empecinamiento: “Puede que me hayas dejado, pero ‘yo pertenezco contigo, tú perteneces conmigo’”.
Una canción rara, sin estribillo, sin metrónomo y con botas golpeando el piso
Desde el principio, “Ho Hey” fue una canción atípica. “Es una canción poco convencional en el sentido de que no tiene estribillo”. Intentaron grabarla de mil formas: “Incluso probamos grabarla en el baño para conseguir una reverberación natural”. Nada terminaba de cerrar hasta que el productor Kevin Augunas sugirió algo simple: grabar sin metrónomo. “Nos dijo que muchos de nuestros discos favoritos se habían grabado sin click track… de repente funcionó”. Ese “one, two, three” que se escucha en la grabación tiene una función concreta: “Es una señal para acelerar apenas”.
El famoso “ho hey” también nació de una necesidad muy básica: que alguien prestara atención. “Se me ocurrió después de escuchar a los Felice Brothers versionar ‘Take This Hammer’ y querer algo parecido”. Estaban dejando atrás los covers de bar. “Gritar ‘Ho hey!’ desde el escenario hacía que la gente mirara. Estábamos gritando para que nos escucharan. Y de repente todos empezaron a escuchar”.
En Nueva York todavía tocaban casi por comida. “Un barcito nos pagaba 100 dólares y nos daba hamburguesas con queso y cervezas”. Con Dylan o Coldplay nadie parpadeaba. “Pero cuando Wes decía: ‘Acá va una original’, todo el mundo se iba a fumar o a jugar al pool”.
Cuando se mudaron a Denver, la supervivencia siguió siendo física. “Hacíamos viajes de 14 horas para tocar en Nuevo México o Nebraska”. Perdían plata con la nafta y necesitaban canciones que atraparan de verdad. “Como ‘Ho Hey’ era acústica, podíamos desenchufar los instrumentos, bajarnos del escenario y meternos entre el público”.
La canción terminó de tomar forma en un ático. “Wes creó un fragmento y después la trabajamos como locos en el altillo de la casa de mis viejos”. En un momento era mucho más pesada, casi estilo White Stripes. Grabaron una versión cruda y la quemaron en CDs caseros. “Nuestros amigos decían: ‘Suena como el culo, pero la escucho 30 veces por día’. Ahí supimos que tenía algo”.
Más tarde la registraron en un bosque cerca de Seattle. “No hay bajo en ‘Ho Hey’: es un cello pizzicato al que le subimos muchísimo el volumen”. Para ellos, la lógica era minimalista. “La canción es como la cocina italiana: hay tan pocos elementos que cada ingrediente tiene que ser perfecto”. Cuando Kevin remezcló todo el disco, volvió a esa primera versión. “La ‘Ho Hey’ que fue un hit es muy parecida a la del primer CD quemado”.
Al principio ni siquiera figuraba en los rankings. “Entró al puesto 90”. Todo cambió cuando sonó completa al final de un capítulo de Hart of Dixie. “De inmediato la gente empezó a preguntar: ‘¿Quiénes son The Lumineers?’”. Un DJ de Seattle la pasó en loop y ahí explotó. Una canción nacida de dos rupturas, sin estribillo, grabada sin metrónomo y pensada como un grito literal para que alguien escuchara. Y alguien, finalmente, escuchó.
