Fito Páez fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en una emotiva ceremonia en el Espacio Cultural Universitario de su ciudad natal. El reconocimiento se otorgó en el marco del 101° aniversario de la reforma universitaria de 1918, destacando la influyente trayectoria artística y cultural del músico, figura clave de la música argentina y latinoamericana.
El rector de la UNR, Franco Bartolacci, destacó la trascendencia del homenaje y la deuda simbólica que la institución mantenía con Páez. En su discurso, expresó: “No tengo ninguna duda de que, quienes estamos acá, somos contemporáneos de un acontecimiento que quedará grabado por siempre en la memoria de la Universidad Nacional de Rosario y de la ciudad. Gracias Rodolfo, gracias Fito”.
Bartolacci agradeció los aportes del artista, remarcando la aprobación unánime de la votación y el impacto inédito de la entrega. "Nunca jamás una entrega de estas características tuvo tanto impacto y repercusión", afirmó el rector, quien celebró incorporar formalmente a Páez al cuerpo de profesores. "Hoy venimos, modestamente, a pedirte disculpas por demorar tanto y a saldar esa deuda. La teníamos con vos y, en parte, con nosotros y toda la ciudad. Homenajearte no es sólo un acto de justicia, sino una necesidad y las ganas de decirte, de corazón, gracias. Gracias doctor Páez, bienvenido a la universidad pública de tu ciudad, bienvenido a la UNR”, concluyó.
Las palabras de Fito
Al tomar la palabra, Fito Páez agradeció a la universidad y a su ciudad, calificando el momento como “muy emocionante”. Reflexionó sobre su elección de vida, recordando que la norma era ir a la universidad para “sobrevivir al capitalismo salvaje ya en ese momento, que hoy es obsceno y pornográfico”. Él eligió el arte, defendiendo la creatividad: “Esa irracionalidad debe expresarse y no se puede monetizar, no se puede mercadizar todo”. Además, advirtió sobre la tecnología en la creación: “Una IA no va a hacer aparecer un Spinetta o una Liliana Herrero”.
El homenajeado compartió el reconocimiento con sus colegas rosarinos (Fabián Gallardo, Adrián Abonizio y Liliana Herrero) y evocó la valentía de quienes hacían música en la dictadura. “Esto es un reconocimiento grupal. Tiene mi cara, pero es una invitación a recordar la valentía de esos chicos encerrándose en salas de ensayo a hacer música en plena dictadura”, afirmó. Subrayó la independencia creativa: “No se negocia estar adentro de tu habitación, solo, escribiendo o cantando. Quienes se dejan intervenir no pueden pertenecer a causas nobles”. Dedicó el título a su tía Charito, quien le había pedido terminar la secundaria, y a su padre.
El Doctorado Honoris Causa es el máximo reconocimiento honorífico de una universidad, otorgado por aportes sobresalientes en campos académicos, científicos, artísticos o sociales. Su valor simbólico es enorme, destacando en el caso de Páez su papel como referente cultural y su contribución a la identidad latinoamericana.
Para cerrar, Páez ofreció un show interpretando temas como “Caminando por Rosario”, “Oración del remanso”, “Mirta, de regreso” y “Mariposa Tecknicolor”. Nacido en 1963, su carrera abarca más de cuatro décadas, 30 discos, giras internacionales y colaboraciones con figuras como Charly García y Spinetta. Su obra, caracterizada por la poesía y la conexión social, es patrimonio cultural para varias generaciones.
La ceremonia concluyó con Páez interpretando canciones emblemáticas en el escenario del ECU, en un cierre que unió la emoción del reconocimiento con la música que lo define.
