El universo prehistórico más famoso de la cultura pop se traslada de la pantalla grande a la realidad argentina. Jurassic World: The Experience llegará por primera vez al país con una imponente exhibición familiar e inmersiva que promete revolucionar la agenda de entretenimiento en nuestro país. El evento se instalará en el predio ALRÍO, ubicado en Vicente López, Provincia de Buenos Aires, y abrirá oficialmente sus puertas a partir del próximo 12 de junio de 2026.
Para quienes busquen asegurar su lugar en este viaje al pasado, las entradas estarán disponibles a través de la plataforma digital www.enigmatickets.com. El calendario de venta iniciará con una preventa exclusiva para clientes Mastercard del Banco Nación el miércoles 20 de mayo a las 10:00 hs, dando paso a la venta general el jueves 21 de mayo a las 10:00 hs. Como beneficio corporativo destacado, los usuarios de tarjetas de crédito Banco Nación Mastercard contarán con la posibilidad de abonar sus tickets en 3 cuotas sin interés durante todas las instancias de comercialización.
Esta mega producción internacional es el resultado de un esfuerzo conjunto entre gigantes globales y locales del entretenimiento como NEON, Universal Destinations & Experiences, POPART MUSIC, Universal Live Entertainment y Amblin Entertainment. La muestra destaca por desplegar dinosaurios a tamaño real equipados con animatrónica de última generación creada por Animax Designs. Entre las criaturas más imponentes que el público podrá ver cara a cara se encuentran el gigantesco Braquiosaurio, los ágiles Velociraptors (incluyendo a la icónica Blue) y, por supuesto, el temible Tiranosaurus Rex, marcando un hito absoluto al ser la primera vez que esta experiencia pisa suelo argentino luego de sus exitosos pasos por ciudades como Londres, Ciudad de México y Bogotá.
Gareth Edwards y el peso de una franquicia histórica
Esta fascinación por los dinosaurios sigue más viva que nunca, no solo en las muestras inmersivas, sino también en los planes cinematográficos de la saga. El director Gareth Edwards, responsable de la película Jurassic World: Rebirth, reflexionó sobre lo que significa ponerse al hombro semejante legado. "Personalmente siento que puedo tomar cero crédito por esto porque se debe al amor del mundo por los dinosaurios y las películas de Jurassic. Estoy aliviado de que hayamos hecho una película de la que estamos orgullosos. Ya está en el mundo y pertenece a todos los demás", confesó el cineasta.
Edwards admitió que la presión de filmar una superproducción de Amblin fue inmensa, al punto de tener que engañar a su propia mente durante el rodaje. "Pasás un año intentando ignorar el hecho de que va a salir al mundo porque es demasiada presión sobre vos mismo. Fingimos estar trabajando en un proyecto pasional, una pequeña película que todos queríamos ver. Me convencí a mí mismo de que era este mini film que estábamos haciendo desde una oficina en el Soho de Londres", detalló el director sobre su estrategia para no abrumarse.
Para Edwards, el impacto de la IP de Jurassic Park roza lo instintivo: "Es muy primitivo dejarse arrastrar por una aventura. Como mamíferos, durante millones de años, estuvimos tratando de evitar ser comidos y matados por criaturas más grandes. En nuestra sociedad moderna, alejamos esa naturaleza y nos olvidamos de ella, pero todavía está ahí dentro de nosotros. En el momento en que empieza a suceder en una película como esta, se siente tan correcto, incluso si parece absurdo como premisa de ciencia ficción".
El pedido de Spielberg y el regreso a los años 90
La llegada de Edwards al proyecto no fue una decisión casual, sino un pedido directo del creador de la saga original. "¡Me habría dado vergüenza hacer esto si no fuera por el hecho de que fue el propio Spielberg quien me pidió que fuera a hacerlo! Si la película es una pizza, entonces cada porción era su propia carta de amor a una película diferente de Spielberg, o a un género que él perfeccionó previamente... Porque él fue quien me pidió que fuera a hacer esto, no pude decir que no. Él es mi héroe absoluto, y la razón por la que me metí en el cine en primer lugar", reveló con entusiasmo.
A diferencia de los blockbusters modernos que abusan de las pantallas verdes, Edwards se plantó firme en su decisión de filmar en locaciones reales como Nueva York y Tailandia, utilizando cámaras analógicas de cinta en lugar de tecnología digital. "Quería que esta película se filmara en entornos reales, no contra una pantalla verde o azul. Afortunadamente, el estudio y los productores apoyaron eso", explicó, agregando los beneficios de usar película analógica de Kodak para emular la estética de su infancia:
"El cine no intenta ser como la realidad. Intenta ser mejor que la realidad, más de ensueño y hermoso, y eso es también la narración de historias. Lo que pasa en la vida real es muy aburrido, así que intentás hacer realismo mezclado con belleza... Quería que esto se sintiera como una película de principios de los 90, eso es lo que realmente me entusiasmó"
