El presidente de Independiente, Néstor Grindetti, aseguró que su equipo fue perjudicado por el penal sancionado a favor de Boca en el empate 1-1 del clásico. La decisión de Andrés Merlos, tras la revisión en el VAR, cambió el desarrollo del partido en un momento clave y provocó una fuerte reacción en el conjunto de Avellaneda.
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Revisión del VAR y cambio de decisión
La jugada se produjo sobre el final del primer tiempo, cuando Independiente estaba en ventaja. En una acción dentro del área, Sebastián Valdez tuvo un contacto con Alan Velasco que el árbitro dejó seguir en primera instancia, lo que permitió incluso una contra que casi termina en gol.
Sin embargo, desde el VAR convocaron a Merlos para revisar la acción. Tras observar varias repeticiones, el juez modificó su decisión inicial y sancionó penal. La ejecución de Milton Giménez estableció el empate antes del descanso, en una determinación que generó cuestionamientos por el criterio aplicado.
Críticas de Grindetti y postura del club
Grindetti apuntó contra el fallo y sostuvo que la jugada no debió sancionarse como penal. El dirigente remarcó que ni el árbitro ni los jugadores interpretaron infracción en el momento y cuestionó la intervención del VAR en una acción que consideró dudosa.
Además, señaló que la decisión afectó directamente el resultado y el desarrollo del encuentro. Desde el club insistieron en que la sanción se dio en un contexto desfavorable y que condicionó el rendimiento del equipo en el resto del partido.
Reacción del banco y consecuencias en el partido
La decisión arbitral provocó una fuerte protesta del cuerpo técnico de Independiente. El entrenador Gustavo Quinteros reaccionó de manera enérgica y fue expulsado antes del inicio del segundo tiempo.
A partir de ese momento, el equipo quedó bajo la conducción de Leandro Desábato. El partido continuó sin más goles, pero la polémica por el penal y la intervención del VAR marcó el eje de las repercusiones posteriores.