Racing igualó ante Huracán y aseguró su lugar en los octavos de final del Torneo Apertura 2026, pero el resultado no alcanzó para descomprimir el clima interno. Tras el partido en el Cilindro de Avellaneda, un sector mayoritario de la hinchada expresó su descontento con el rendimiento del equipo y volvió a dirigir cánticos contra la Comisión Directiva encabezada por Diego Milito.
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Cánticos, antecedentes y señales en la previa
Los reproches se repitieron una vez finalizado el encuentro y se sumaron a manifestaciones anteriores, como las que se registraron tras el empate frente a Barracas Central, donde ya se habían escuchado consignas contra la conducción. El malestar se consolidó en las últimas fechas y se mantuvo incluso con la clasificación asegurada.
En la previa del cruce con Huracán, el clima ya mostraba tensión: hinchas decidieron rebautizar simbólicamente la calle Diego Milito con el nombre de Gustavo Costas, en un gesto de respaldo al entrenador y de cuestionamiento a la dirigencia. Ese episodio anticipó lo que luego se reflejó dentro del estadio.
Silencio oficial y dudas sobre el rumbo
Mientras crecían las críticas, desde la dirigencia mantuvieron silencio público, aunque trascendió que analizaban el futuro del cuerpo técnico en función de los resultados. La falta de respuestas institucionales alimentó la incertidumbre en torno al rumbo deportivo.
El equipo logró el objetivo mínimo de clasificar, pero el rendimiento irregular durante el torneo dejó dudas y profundizó el descontento de los hinchas, que exigieron cambios en la conducción y en el armado del plantel.
Críticas internas y tensión en aumento
A las expresiones de la tribuna se sumaron cuestionamientos desde sectores vinculados al club. El exdirigente Roberto Torres apuntó contra Milito y lo responsabilizó por el presente institucional, al sostener que la conducción desarmó el plantel y generó desorden interno.
En ese escenario, Racing avanzó a la fase eliminatoria, pero lo hizo en medio de un contexto marcado por reclamos, tensiones y un vínculo deteriorado entre hinchas y dirigencia, que se mantiene abierto de cara a los próximos partidos.