La crisis futbolística en la "Academia" alcanzó su punto más crítico luego del empate frente a Aldosivi en Mar del Plata, resultado que dejó al equipo con escasas posibilidades de clasificar a los playoffs del Torneo Apertura. La falta de funcionamiento colectivo provocó que Diego Milito bajara al vestuario para dialogar con los referentes, mientras que el director técnico manifestaba su descontento en una conferencia de prensa que sembraba dudas sobre su permanencia. Si bien el entorno de Gustavo Costas aseguraba que el DT no planeaba presentar la renuncia, su futuro dependía exclusivamente de un triunfo contundente en el próximo compromiso.
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Quiebre en la convivencia
Al complejo panorama deportivo se le sumó un episodio de violencia interna que involucró a Santiago Solari durante la práctica matutina del sábado. El mediocampista le propinó una dura patada a un juvenil del club y, tras ser recriminado por el cuerpo técnico, decidió retirarse del campo de juego de forma intempestiva. En los pasillos del estadio, el exjugador de Defensa y Justicia mantuvo una discusión acalorada con varios compañeros que cuestionaban sus constantes reclamos. Esta situación forzó a la institución a publicar un comunicado alegando una sobrecarga muscular para tapar el conflicto disciplinario que lo marginó de la última convocatoria.
Urgencia en dos frentes
El club atravesaba una racha negativa de tres encuentros sin ganar, lo que encendía las alarmas tanto en la liga local como en la Copa Sudamericana. Los directivos evaluaban con preocupación el desgaste de la relación entre el entrenador y algunos futbolistas clave, un factor que podría acelerar el fin del ciclo si no se producía una mejora en el juego. Costas apostaba a una renovación de nombres para el duelo ante Barracas Central, buscando recuperar la identidad de un equipo que, pese a la inversión realizada en el último mercado de pases, no lograba consolidar un esquema sólido ni regularidad en los resultados.