El deterioro de la economía doméstica encendió una señal de alerta roja en el sistema financiero argentino. Según un informe de la consultora 1816, basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), la morosidad en las familias subió por decimosexto mes consecutivo, alcanzando el 11,2% en febrero.
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Esta cifra representa un salto significativo respecto al 10,6% de enero y sitúa la irregularidad de los hogares en niveles que no se registraban desde la salida de la crisis de 2001.
La velocidad del deterioro es notable: desde octubre de 2024, cuando la mora era de apenas el 2,5%, el endeudamiento irregular se multiplicó por más de cuatro veces. En contraste, la mora en las empresas se mantiene relativamente estable en un 2,9%, lo que evidencia que el impacto de la crisis actual está focalizado principalmente en el consumo y los ingresos de los hogares.
Ingresos en baja y desempleo en alza: El motor del incumplimiento
El informe vincula este fenómeno directamente con la pérdida del poder adquisitivo y el cambio en la matriz productiva. Aunque sectores como el agro y la energía sostienen cifras de crecimiento macroeconómico, las actividades que más empleo generan atraviesan una fase contractiva:
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Caída del salario real: Los salarios privados registrados cayeron en enero por quinto mes consecutivo, tocando su nivel más bajo en un año y medio.
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Crisis industrial: La producción manufacturera se derrumbó un 8,7% en febrero, con el sector automotriz liderando la caída con un hundimiento del 24%.
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Mercado laboral: El desempleo escaló al 7,5% al cierre de 2025, el nivel más alto desde la pandemia de COVID-19.
Esta dinámica se refleja en la salud del sistema: 28 de las 30 principales entidades financieras del país registraron una suba en la irregularidad de sus carteras, lo que confirma que se trata de un problema macroeconómico sistémico y no de fallas puntuales en las políticas de crédito de los bancos.
El costo del dinero: Tasas que asfixian al deudor
A pesar de que la tasa de referencia del sistema se ubica en torno al 20%, el costo final para el consumidor sigue siendo prohibitivo. Las tasas nominales para préstamos personales rondan el 70%, pero al calcular la Tasa Efectiva Anual (TEA), el costo financiero se acerca al 100%.
“En el arranque de abril, la tasa nominal anual a 30 días de los préstamos personales de los bancos ronda el 70%, lo que equivale a una tasa efectiva anual cercana al 100%. Esas tasas son notablemente superiores en el caso de préstamos de entidades no financieras y hay que tener en cuenta que no estamos hablando del CFT de los créditos, que es mucho mayor”. — Informe de Consultora 1816.
La crisis del crédito no bancario y las billeteras virtuales
El sector más crítico es el de los préstamos no financieros y las billeteras virtuales, que suelen atender a los segmentos de menores ingresos. En este ámbito, la morosidad saltó al 29,9% en febrero.
Este segmento, que representa el 17% del crédito total a familias, enfrenta las tasas más altas y condiciones de cobro más agresivas. La situación se volvió especialmente visible tras los recientes problemas operativos reportados por usuarios de plataformas como Ualá, lo que sumó incertidumbre a un ecosistema financiero que ya opera bajo una fuerte tensión por la caída del ingreso disponible.