El mes de febrero de 2026 marcará un nuevo hito en la escalada de los costos de movilidad urbana. El Gobierno ha ratificado que el transporte público del AMBA sufrirá incrementos que “impactarán de manera directa en el bolsillo de millones de usuarios que utilizan a diario colectivos, trenes y subtes”.
Esta suba se da en un contexto de extrema sensibilidad social, donde el poder adquisitivo de los salarios formales e informales continúa luchando por no quedar rezagado frente a la dinámica inflacionaria.
Desde marzo de 2025, el sistema de transporte opera bajo un mecanismo de actualización automática que toma como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC.
Este esquema tiene como objetivo oficial evitar el atraso de las tarifas frente a los costos operativos de las empresas, aunque “en la práctica el esquema implica incrementos mensuales consecutivos” que no dan respiro al usuario.
La brecha tarifaria: Ciudad vs. Provincia
Una de las características más marcadas de este 2026 es la fragmentación de precios según la jurisdicción, una brecha que se consolidó tras la transferencia de competencias y subsidios a las administraciones locales durante 2025.
Tomando como base la inflación de diciembre, que fue del 2,8%, los aumentos para febrero se aplicarán de forma dispar. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el incremento se alineará estrictamente con el IPC (2,8%), los colectivos que circulan por el conurbano bonaerense registrarán una suba del 4,8%. Esta diferencia responde a la fórmula que combina la inflación con un adicional porcentual previsto según la jurisdicción.
Detalle de Colectivos en CABA
Para las líneas de jurisdicción exclusiva porteña (como la 12, 34, 39, 68 o 132, entre otras), el boleto mínimo (0-3 km) pasará a costar $637,58, mientras que el tramo más largo (12-27 km) escalará hasta los $817,67.
El impacto en la Provincia de Buenos Aires
En el territorio bonaerense, el costo es sensiblemente mayor. El viaje mínimo se ubicará en $721,08, y aquellos usuarios que deban recorrer distancias superiores a los 27 kilómetros deberán abonar $988,63 por cada tramo.
Líneas Nacionales (Interjurisdiccionales)
Las líneas que conectan la Capital con el Gran Buenos Aires mantienen, por el momento, valores más bajos debido a la estructura de subsidios nacionales remanentes, con un mínimo de $494,83 y un máximo de $678,42.
Trenes y Subtes: La barrera de la nominalización
El sistema ferroviario mantendrá en febrero una estructura segmentada por secciones, con valores que van desde los $280 hasta los $450. Sin embargo, es en el Subte donde se observa el impacto más agresivo.
El boleto plano del subte porteño pasará de $1.260 a $1.336 para quienes tengan la tarjeta SUBE nominalizada. La brecha para quienes no hayan registrado su tarjeta es punitiva: el pasaje ascenderá a $2.124,24. En el caso del Premetro, la tarifa con SUBE registrada será de $467,60.
Un esquema de actualización permanente
A diferencia de años anteriores donde los aumentos eran discrecionales y esporádicos, el 2026 está regido por la previsibilidad de la suba. El nuevo cuadro tarifario incorpora un mecanismo que, aunque se presenta como “más moderado que el aplicado durante 2025” (cuando el plus sobre la inflación era del 2% contra el 1% actual), garantiza que el transporte nunca sea un ancla para los precios.
Para los especialistas en consumo, esta dinámica de aumentos constantes por encima del IPC genera un efecto de inercia difícil de romper. Mientras el objetivo fiscal se cumple al reducir las transferencias del Estado a las empresas de transporte, la carga financiera se traslada íntegramente al ciudadano, reconfigurando los hábitos de movilidad en una metrópolis que no detiene su marcha a pesar de los costos.