En medio de la crisis económica que afecta al comercio local, en La Plata comenzó a tomar forma una iniciativa que busca proteger a los negocios tradicionales de la ciudad. Se trata de la creación de la Red de Comercios Familiares Históricos, un espacio impulsado por comerciantes que propone articular acciones con el Estado municipal para evitar el cierre de locales con décadas de historia.
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El proyecto apunta a reconocer a los comercios con más de 65 años de antigüedad como parte del patrimonio cultural de la ciudad, entendiendo que su desaparición no solo implica una pérdida económica, sino también cultural y social.
“Cuando un comercio histórico cierra, no se pierde solamente una actividad económica, también se pierde patrimonio cultural, se debilita la economía barrial y se fragmenta la identidad urbana construida durante generaciones”, señalaron los impulsores de la iniciativa.
Comercios históricos que impulsan la iniciativa
Entre los locales que ya forman parte del proyecto aparecen Casa Peroni, dedicada a la venta de uniformes escolares desde hace 75 años en 11 entre 68 y 69; La Pirucha en 3 y 65; el café La Bastilla en 15 y 40; la panadería El Mortero en 64 entre 1 y 2; la Sedería La Plata en 8 y 54; la Carnicería Santa Lucía en 8 casi 55 y Carteles Bianchi, ubicado en Plaza Alsina.
Se trata de negocios familiares que atravesaron generaciones y que hoy buscan ser reconocidos como parte de la historia viva del comercio platense.
Los impulsores del proyecto explicaron que la propuesta toma como referencia experiencias internacionales, en ciudades como Barcelona, Madrid, París y Roma, donde existen programas específicos para preservar comercios históricos como parte del patrimonio cultural y turístico.
Los objetivos de la red
Entre las principales propuestas de la Red de Comercios Familiares Históricos se encuentran:
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Reconocer oficialmente a los comercios con más de 65 años como patrimonio cultural.
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Crear un recorrido turístico urbano basado en estos locales históricos.
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Fortalecer la economía barrial y los comercios de proximidad.
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Integrar políticas de cultura, turismo y desarrollo local.
Los comerciantes aclararon que la iniciativa no busca subsidios ni privilegios, sino impulsar una política pública que permita visibilizar, proteger y promover estos locales en un contexto económico complejo.
Comercios históricos en riesgo
El planteo surge en un momento delicado para el comercio tradicional. Algunos negocios redujeron personal o actividad, otros recurrieron a promociones agresivas y descuentos inéditos, mientras que en varios casos los propios dueños sostienen los locales sin empleados.
Entre los factores que afectan la actividad mencionan la caída del consumo, la presión impositiva, los costos laborales y la competencia desleal.
Frente a este escenario, los impulsores de la iniciativa sostienen que preservar los comercios históricos puede convertirse también en un atractivo cultural y turístico para la ciudad, además de una forma de fortalecer la identidad local.
“La historia no se cierra, se protege”, resumieron los comerciantes.
