La inseguridad volvió a encender todas las alarmas en la ciudad. Tras una seguidilla de violentas entraderas que mantienen en vilo a la población, el Foro de Seguridad local realizó un diagnóstico lapidario de la situación y exigió respuestas urgentes a las autoridades provinciales y municipales.
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El presidente de la entidad, Javier Zumpano, aseguró que “nunca estuvimos tan mal como ahora” y que los robos en viviendas ya no distinguen horarios ni zonas. Según su relato, “en todos los barrios se están sufriendo entraderas”, pero el punto más crítico se da con los adultos mayores, a quienes “los están golpeando y lastimando”.
La violencia con la que operan las bandas es el principal motivo de alarma. El Foro de Seguridad denunció que las víctimas no solo pierden sus pertenencias, sino que sufren ataques físicos que muchas veces terminan en internaciones. Zumpano fue contundente al señalar que las autoridades locales parecen haber tirado la toalla y directamente “están en piloto automático”. Según su visión, la falta de prevención es absoluta porque “no vemos operativos”.
Mar del Plata vive una ola de entraderas violentas y los vecinos denuncian que las autoridades no responden
En la misma línea, criticó la escasez de patrulleros y aseguró que “las 60 cuadrículas no alcanzan y tenemos que volver a las 100”. El diagnóstico del Foro incluye un fuerte reproche hacia el intendente interino, a quien consideran ausente en la discusión sobre seguridad. Zumpano remarcó que el vínculo con el municipio es inexistente porque “no vemos que se preocupen por la seguridad ni los concejales, que cobran un sueldazo”.
En medio de este clima de tensión, dos hechos recientes conmocionaron a la comunidad y pusieron en evidencia el nivel de exposición de los sectores más vulnerables. Durante la madrugada del pasado lunes, una jubilada de 83 años fue víctima de una violenta entradera en el barrio Juramento.
La mujer fue sorprendida por al menos cinco delincuentes que ingresaron a su vivienda utilizando una escalera. Los delincuentes la redujeron y la maniataron mientras saqueaban la casa, llevándose dinero en efectivo, dólares, joyas y relojes. Horas más tarde, cuatro sospechosos fueron aprehendidos durante un operativo cerrojo, aunque un quinto implicado continúa prófugo.
Apenas 48 horas antes, otra violenta entradera sacudió el barrio Lomas de Stella Maris, donde una pareja de jubilados de 85 y 82 años vivió momentos de terror cuando tres delincuentes irrumpieron en su vivienda alrededor de las 20:30. Los asaltantes no solo los redujeron y ataron, sino que además los atacaron brutalmente con un destornillador, causándoles heridas de gravedad en un hecho que la propia víctima describió como “una hora y media que fue una tortura”.
El Foro de Seguridad, lejos de quedarse en la denuncia, elevó el tono y pidió la inmediata implementación de medidas concretas. Zumpano valoró el trabajo inicial de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (Utoi) al llegar a la ciudad, pero lamentó que aquel despliegue haya quedado en el pasado. “Cuando recién había llegado la Utoi a la ciudad, andaban caminando los barrios y era espectacular. Pero hoy no vemos nada, ni fuerzas provinciales, ni municipales o nacionales que realicen una prevención como corresponde”, enfatizó.
También arremetió contra la Patrulla Municipal, de la que dijo que solo muestran “esos videitos que mandan sacándole el colchón a alguna persona que vive en la calle”, aunque “en los barrios no andan” y “no dio resultado”, ejemplificando el hartazgo con una presencia que considera meramente cosmética.
El reclamo vecinal tiene un respaldo estadístico que lo vuelve urgente. Según datos del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (Cemaed), el partido de General Pueyrredon cerró 2025 con 31.342 delitos y contravenciones, lo que representó un salto del 9% interanual y un alarmante aumento acumulado del 23,4% en los últimos tres años.
Los vecinos ya no quieren más promesas ni discursos vacíos. La pregunta que retumba es si el intendente Neme y sus funcionarios van a seguir mirando para otro lado mientras las entraderas se multiplican y los jubilados son atacados sin piedad en sus propias casas.