"Siéntese, diputado. Igual sale en la tele", le dijo Sergio Massa, presidente de la Cámara Baja, a Waldo Wolff, el diputado de Juntos por el Cambio, que parado y a los gritos pedía que lo contabilicen como presente en la sesión. Ese fue el nivel que la oposición más acérrima mostró en la última convocatoria a tratar leyes.

De la sesión del martes pueden sacarse dos conclusiones: por un lado, que la disputa entre posturas "duras" y "dialoguistas" dentro de Juntos por el Cambio la ganó -y por goleada- el sector que encabezan Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Fernando Iglesias y el mismo Wolff. Y por el otro, que el gobierno no podrá contar con la segunda minoría en la cámara baja para la gobernabilidad.

¿Qué caminos le quedan al gobierno entonces? Si se tiene en cuenta que para el quórum y la mayoría automática necesitan de al menos diez diputados de otros bloques (ya que solo tienen tres más que Juntos por el Cambio si se cuenta a un diputado actualmente con licencia), es ese el lugar en el que el gobierno debe tener puesto el enfoque.   

Sin embargo, no es un error seguir dialogando con esos espacios duros. Es parte de la democracia y la búsqueda de consensos tiene que ser una política. Lo que no puede ser nunca es, como reclama Juntos por el Cambio, una obligación.

Hay que hacer un mínimo recuento de las últimas actitudes de esta oposición como para entender que su deseo es que el gobierno tenga un paso testimonial por el poder y no uno reformista. 

Cuando todavía no era beneficioso de forma electoral salir a criticar las medidas de aislamiento social, Juntos por el Cambio llegó a emitir un comunicado en el que acusó al gobierno del asesinato de un ex secretario de Cristina Kirchner. Después, comenzó a promover marchas anti-todo, en pleno pico de contagios. Ahora, amenazan con paralizar al Congreso si no se actúa como ellos dicen. 

La lógica legislativa de Juntos por el Cambio es la siguiente: que los proyectos de ley que se traten de forma remota sean consensuados con ellos, que las leyes que no tengan el acuerdo del 100% de los bloques se posterguen y que en caso de que alguna de estas normas no se cumpla, impedir el tratamiento. ¿Se enteró el ala dura que estamos en una pandemia y que el tratamiento presencial es un peligro? ¿No hay legisladores del grupo de riesgo con miedo a asistir y contagiarse? ¿Pensaron en los diputados de otros bloques que quieren cuidar su salud y la de todos? ¿Escucharán alguna propuesta de Massa y Máximo Kirchner, que les ofrecieron todas las garantías posibles? ¿Se enteraron que perdieron las elecciones y que quienes marcan la agenda son los que las ganaron, tal como hicieron ellos en el período 2015-2019? 

En este contexto, el oficialismo debe poner el foco en los bloques opositores que están dispuestos a tener un diálogo. Allí están el Interbloque Federal, comandado por José Ramón, el bloque socialista, los diputados cordobeses y aquellos que le responden a Roberto Lavagna. Y debe hacerlo porque son esos espacios los que le garantizarán el quórum, propondrán modificaciones -como deben hacer los opositores- a los proyectos del gobierno y son quienes están interesados en ponerse de acuerdo. Lavagna, de esa manera, logró poner más gente suya en la función pública que incluso algunos sectores minoritarios del Frente de Todos. Y los diputados que responden a los gobernadores de sus provincias tienen el ojo puesto en el presupuesto 2021, por lo que no es el momento ideal para tensionar.

En relación a esto último, ¿cómo votarán los diputados de Corrientes, cuyo gobernador de Juntos por el Cambio se mostró a favor de la reforma judicial y del aislamiento social para prevenir el coronavirus? Él, Gerardo Morales de Jujuy y Rodolfo Suárez de Mendoza comenzaron un acercamiento con el presidente, algo que Máximo Kirchner, Massa y el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, le reclamaban al mandatario. Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se distancia pero sigue manteniendo la cordialidad. 

Es importante pensarlo, porque la agenda del gobierno se activó con la reforma judicial, el impuesto extraordinario a las grandes fortunas, el canje de la deuda, y las futuras reformas impositivas y el presupuesto del próximo año. Cuestiones que, en la mayoría de los casos, Juntos por el Cambio ya salió a oponerse. Incluso antes de conocer la letra, como hicieron con la justicia federal. La búsqueda del gobierno debe ser inteligente y dejar de perder el tiempo con aquellos que solo pretenden el show para la televisión. Esos que se queden tranquilos con su papel, que como dijo Massa, salen igual.