La investigación judicial sobre el viaje privado de Manuel Adorni a Punta del Este sumó este viernes un testimonio clave que complica la situación del Jefe de Gabinete. Una empleada de la firma Jag Executive Aviation declaró ante la justicia y aportó detalles sobre la contratación del vuelo, asegurando que el periodista Marcelo Grandío fue quien gestionó el servicio para “invitar a una familia” que resultó ser la del funcionario nacional.
La declaración arroja luz sobre un complejo esquema de pagos en sobres con efectivo y presiones para evitar que el gasto quedara registrado oficialmente.
Pagos en sobres y facturación selectiva
Según el relato de la testigo, Vanesa Tossi, el organizador del vuelo manifestó inicialmente que “no quería que el vuelo fuera facturado”. Tras una negociación, se resolvió emitir un comprobante únicamente por el tramo de ida a nombre de la firma Imhouse, propiedad de Grandío. Sin embargo, el tramo de regreso habría seguido un camino mucho más informal: la empleada afirmó que el pago se realizó íntegramente en efectivo, entregado en un sobre por un intermediario que trabajaba para el periodista.
Para reducir los costos de la "invitación", Grandío habría solicitado vender plazas vacantes en los tramos donde el avión volaba sin pasajeros. De acuerdo con la declaración, se lograron comercializar tres pasajes, lo que derivó en un descuento de u$s1.800. “Por eso el costo final fue de u$s3.000”, detalló la testigo, precisando que el saldo final fue cancelado tras la intervención de personas identificadas como “Horacio” y “Marcelo”, quienes coordinaron la entrega del dinero físico.
Nerviosismo y un intento de desconocer el servicio
El testimonio también describió el clima de tensión tras la difusión pública del caso. Tossi aseguró que Grandío la contactó “varias veces, muy nervioso”, mediante llamados que ella decidió no atender. Además, la justicia ya cuenta con una copia de una carta documento enviada por el periodista a la empresa prestadora, en la cual —pese a haber abonado el servicio— desconocía la factura, negaba la prestación del vuelo y exigía una nota de crédito.
La situación se tornó aún más irregular durante la propia audiencia judicial. Se dejó constancia en el expediente de que, mientras la testigo prestaba declaración, su teléfono celular no paraba de recibir mensajes y llamadas de Grandío, situación que quedó asentada en el acta oficial. Este nuevo capítulo en la causa por presunto enriquecimiento ilícito y dádivas pone bajo la lupa no solo el patrimonio de Adorni, sino el rol de "intermediarios" de la actividad privada que financian traslados de lujo para la cúpula del Ejecutivo.