Demian Reidel, ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., presentó su renuncia este lunes luego de haber sido denunciado por diversos hechos de corrupción que involucran sobreprecios en productos y servicios del organismo y señalado por saldar deudas personales con activos de dudosa procedencia.
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Según la Agencia Noticias Argentinas, la primera denuncia involucró irregularidades en procesos de contratación, puntualmente en una licitación del servicio de limpieza de las centrales nucleares de Atucha que habría implicado un sobreprecio estimado en más del 140% respecto del contrato vigente y de los valores históricos del servicio.
El valor por la contratación de un nuevo servicio, perteneciente a la empresa Limpiolux, no era acorde a la cantidad de metros cuadrados destinados a las tareas de limpieza y mantenimiento.
Ese hecho llamó la atención y el gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, elevó una presentación ante el Comité de Integridad en la que advirtió sobreprecios e intentos de reformular informes técnicos ya emitidos y pedidos para “justificar” económicamente ofertas más caras.
Esta denuncia detonó el conflicto y, de acuerdo a información publicada por Perfil, el proceso de licitación incluyó cambios en los requisitos de admisibilidad, plazos acotados y criterios técnicos que redujeron drásticamente la competencia.
Días después, y sin haber sido evaluada técnicamente por el área requirente, Limpiolux apareció incorporada en la etapa económica, un punto que generó fuertes cuestionamientos internos por afectar la trazabilidad y el debido proceso administrativo.
Luego de darse a conocer el contenido de la denuncia, el directorio de Nucleoeléctrica resolvió frenar la licitación y apartar de sus funciones al gerente general Marcelo Famá y al gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel y considerados hombres de su confianza.
Días después, el entonces titular de Nucleoeléctrica recibió una nueva denuncia por parte de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), gremio que lo acusa de haber adquirido un software para las centrales por siete millones de dólares, un sobreprecio de más del 1000%.
El programa señalado es un sistema de gestión administrativo denominado SAP S/4HANA que, según lo investigado por el mismo sindicato, valdría 600.000 dólares. Debido a ello, se solicitó la cancelación de la compra, al igual que se hizo con el servicio de limpieza.
Por último, Reidel había vuelto a quedar bajo sospecha la semana pasada por presunta corrupción debido a que saldó deudas personales por 825 millones de pesos en apenas 18 días. Aunque rechazó las acusaciones y aseguró que el dinero lo obtuvo de operaciones “transparentes” que “constan en su declaración jurada”, por el momento no pudo comprobarse.
A través de una investigación del portal El Disenso, el funcionario logró suprimir pasivos, que hasta mediados de enero, lo situaban en una situación de “alto riesgo de insolvencia” ante el sistema financiero.
Desde sus redes sociales, Reidel aclaró que, en el año 2018, “compró con fondos propios una participación en un desarrollo inmobiliario” en nuestro país y que “tomó financiamiento puente contra el activo para tener liquidez”.
Asimismo, indicó que el 15 de diciembre del año pasado “vendió esa parte por 770.000 dólares”, que tanto la compra como la venta “fue con fondos propios” y que toda la operatoria se hizo “bajo escribano público”: “Cobré y cancelé la deuda”, agregó.
La eliminación de estas obligaciones bancarias con el Banco Macro coincide con los sobreprecios denunciados en Nucleoeléctrica, sobre todo, porque bajo su administración, el organismo erogó adjudicaciones por un total aproximado de 20.417 millones de pesos.
Estos tres hechos fueron los que finalmente empujaron a Reidel a la renuncia que presentó este lunes cerca del mediodía. Por el momento, las investigaciones derivadas de las denuncias seguirán su curso, mientras que Juan Martín Campos tomará su puesto como nuevo presidente del directorio.