Un nuevo escándalo sacude a la política local de Tigre. El concejal oficialista Lucas Gianella, hombre de extrema cercanía al intendente Julio Zamora y actual presidente del Honorable Concejo Deliberante, fue demorado días atrás tras protagonizar un episodio de violencia en la vía pública que volvió a encender alarmas en el distrito, según informó el medio local Todo Pacheco.
Según pudo reconstruirse, el hecho ocurrió en la localidad de General Pacheco, donde Gianella habría agredido físicamente a su padrastro en medio de un cuadro de fuerte alteración. Testigos del episodio y fuentes al tanto de la situación aseguran que el edil atravesaría problemas vinculados al consumo de sustancias y que se encontraría bajo tratamiento.
Tras la intervención de personal municipal y efectivos policiales, el concejal habría sido trasladado a una dependencia, donde –asegura el mismo portal- permaneció durante algunas horas antes de recuperar la libertad. El episodio, aunque no fue comunicado oficialmente, rápidamente comenzó a circular en ámbitos políticos y generó preocupación incluso dentro del propio oficialismo.
Antecedentes que agravan el cuadro
Lo ocurrido no aparece como un hecho aislado. Según consignó Todo Pacheco, meses atrás, Gianella habría sido denunciado por violencia de género y consumo de drogas por su ex pareja, Florencia Mosqueda, actual subsecretaria de Ambiente del Municipio de Tigre.
En esa presentación, la funcionaria habría hecho referencia a situaciones de violencia verbal en el marco de una relación atravesada por conflictos, además de señalar presuntos problemas de consumo de alcohol y drogas por parte del concejal. También, aparentemente, manifestó temor por su integridad y solicitó medidas de protección, lo que ya había encendido señales de alerta en el entorno político local.
La reiteración de situaciones conflictivas vuelve a poner bajo la lupa la conducta del presidente del Concejo Deliberante y reabre el debate sobre los mecanismos institucionales frente a casos que involucran a funcionarios públicos.
Silencio y tensión en el oficialismo
Hasta el momento, el Municipio de Tigre y el espacio político que conduce Julio Zamora optaron por el silencio. No hubo comunicados oficiales ni explicaciones públicas sobre lo ocurrido, en un contexto donde la gravedad de los hechos comienza a escalar políticamente.
La falta de pronunciamientos no hace más que profundizar los interrogantes. ¿Qué criterios se aplican cuando un funcionario con responsabilidad institucional queda involucrado en episodios de violencia? ¿Qué límites establece la política frente a conductas que, de confirmarse, podrían comprometer no solo su rol público sino también la confianza social?
Mientras tanto, el caso Gianella suma un nuevo capítulo y deja expuesta una situación incómoda para el oficialismo local, que por ahora elige el hermetismo frente a un escándalo que ya trascendió las fronteras del distrito.