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Murió Noelia Castillo, la joven de 25 años que luchó en la Justicia para poder acceder a la eutanasia

La mujer atravesaba un cuadro irreversible y sostuvo su decisión incluso frente a la oposición de su familia.

Jueves, 26 de marzo de 2026 a las 17 37

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 26 de marzo de 2026 a las 17:37

Hay historias que duelen y que cuesta poner en palabras. La de Noelia Castillo es una de esas.

Tenía 25 años y este jueves murió en Cataluña tras acceder a la eutanasia, convirtiéndose en la persona más joven en recibir la muerte asistida en España.

No fue una decisión repentina ni silenciosa: fue un proceso largo, atravesado por el dolor físico, pero también por discusiones judiciales, familiares y sociales.

Su nombre ya venía circulando hacía meses en España. No por una exposición buscada, sino porque su caso terminó en tribunales.

Mientras ella sostenía que quería dejar de sufrir, su padre intentaba frenar ese final por la vía judicial. Así, lo íntimo se volvió público.

Murió a los 25 años tras pedir la eutanasia: una historia que sacude a España

Noelia había quedado parapléjica en 2022, después de arrojarse desde un edificio en medio de una situación personal límite.

Desde entonces, su vida cambió por completo: dolores constantes, dependencia total para las tareas diarias y una sensación de agotamiento que, según ella misma contó en distintas entrevistas, se volvió insoportable.

En ese contexto empezó a hablar de eutanasia. Primero como una idea, después como un pedido formal.

En España, la ley lo permite desde 2021, pero cada caso pasa por controles médicos y evaluaciones estrictas. En el suyo, los informes coincidieron: el cuadro era irreversible y el sufrimiento, persistente.

En una entrevista previa, había explicado con claridad cuál era su decisión: “Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”.

También había reconocido el conflicto con su entorno más cercano: “ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija”.

En ese mismo testimonio, describió cómo era su día a día: “no tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”.

Aun así, nada fue simple. La autorización quedó frenada durante meses por recursos judiciales impulsados por su padre, incluso hasta último momento, con el respaldo de sectores que rechazan la muerte asistida.

El caso escaló hasta instancias europeas, pero finalmente la Justicia ratificó que Noelia estaba en condiciones de decidir por sí misma.

Con esa definición, el camino quedó despejado. La eutanasia se concretó este 26 de marzo en el centro donde estaba internada. Antes, pudo despedirse de su madre y eligió atravesar ese momento en un lugar que sentía propio, contenido.

Su muerte vuelve a abrir un debate que en España sigue muy presente. Para algunos es un derecho, para otros un límite difícil de aceptar. Cuesta incluso escribirlo sin sentir que nada alcanza para explicarlo del todo.

Porque más allá de las posturas, lo que queda es una historia atravesada por el dolor. Y una decisión que, hasta el final, fue suya.

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