En un contexto de fuerte ajuste fiscal, las mujeres argentinas enfrentan una brecha de género que se amplía año tras año. Según un exhaustivo estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los varones perciben ingresos entre 27,3% y 29% superiores a los de las mujeres. Esa diferencia se dispara al 40% en el segmento informal, donde las trabajadoras quedan más expuestas a la precariedad.
El documento es claro: las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos, un porcentaje que creció respecto al 61,4% del año anterior. “A medida que se asciende en los deciles de ingreso, la presencia femenina se diluye hasta caer al 37% en el decil más alto. Esto permite hablar abiertamente de la feminización de la pobreza”, señala el informe.
Los indicadores laborales refuerzan el diagnóstico.
La tasa de actividad de las mujeres es del 52,6%, casi 17,5 puntos porcentuales por debajo de la de los varones (70,1%). La desocupación afecta al 7,4% de ellas contra el 5,9% de ellos, y la informalidad alcanza el 38% en mujeres frente al 35,5% en varones.
El estudio también pone el foco en el tiempo destinado al trabajo no remunerado: las mujeres dedican tres horas más por día al cuidado del hogar y la familia que los varones, lo que condiciona fuertemente su inserción laboral.
La otra cara de la moneda: masculinización de la riqueza
Mientras las mujeres se sobrerrepresentan en la pobreza, los varones concentran el 63% de los mayores ingresos. Esa asimetría se traslada al pago de impuestos: solo el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales y el 30% de los contribuyentes de Ganancias son mujeres. “Sus bienes y ganancias valen menos, lo que genera una enorme brecha patrimonial”, advierte el CEPA.
El Presupuesto 2026 liquida las políticas de género
El Gobierno nacional consolidó en el Presupuesto 2026 el desmantelamiento de las políticas con perspectiva de género iniciado en 2024. De cada 10 programas destinados a reducir brechas, 7,5 sufrieron recortes o fueron eliminados.Los ajustes más duros se registran en:
- Moratoria Previsional: –41,71% (9 de cada 10 mujeres quedarán fuera de la jubilación ordinaria y dependerán de la PUAM, que paga solo el 80% de la mínima y exige 65 años).
- Violencia de género: ajuste global del 86,5%. La Línea 144 atendió en 2025 un 90% menos de casos que en 2023 y para 2026 la meta es 79,1% inferior.
- Educación Sexual Integral (ESI): caída del 98%. Quedará sin crédito en 2026.
- Programas laborales: Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven fueron prácticamente eliminados.
- Cuidados e infraestructura: paralización total de obras de jardines y centros de cuidado.
Reforma laboral: un golpe directo a las trabajadoras
El proyecto de reforma laboral profundiza aún más las desigualdades. Entre sus puntos más criticados figuran:
- Eliminación de la nulidad del despido por embarazo (solo indemnización agravada).
- Banco de horas que permite compensar extras con descanso, complicando la organización del cuidado.
- Prioridad de los convenios por empresa sobre los nacionales, poniendo en riesgo licencias de maternidad logradas por negociación colectiva.
- Derogación de la ley de teletrabajo que reconocía las tareas de cuidado.
- Extensión del período de prueba a 6 meses para trabajadoras de casas particulares (antes 15 días).
El informe del CEPA concluye que, lejos de reducirse, bajo la gestión de Javier Milei las brechas de género se han ensanchado de manera sistemática, tanto en el mercado de trabajo como en el acceso a derechos y protección social.