Nos matan con la tarifa, peeerooo... Milei subsidia más la luz que Cristina

Es el negocio perfecto. Nosotros pagamos boletas mucho más caras. El Estado pone casi lo mismo que ponía Cristina. Y las empresas eléctricas ganan como nunca.

Miércoles, 26 de agosto de 2026 a las 15 01

Nos llenaron la cabeza durante años con que el problema de la Argentina era que pagábamos poco de luz porque el Estado la subsidiaba. Que era "populismo tarifario", que era "la fiesta K", que era insostenible. Bueno, adivina qué pasó: nos triplicaron la tarifa y encima el Estado paga más subsidios que Cristina.

Hay que decirlo con todas las letras porque suena a contradicción y no lo es: en julio de 2026, en pleno gobierno libertario, el Estado nacional pagó el 65% del costo de generación eléctrica para el segmento residencial promedio. Lo dice el Monitor Eléctrico de RICSA ALyC, uno de los informes técnicos de referencia del sector eléctrico argentino. Y ese porcentaje —hay que sentarse antes— es prácticamente idéntico al que sostenía el kirchnerismo. Con una diferencia crucial: acá las tarifas subieron 344% arriba de la inflación.

Es el negocio perfecto. Nosotros pagamos boletas mucho más caras. El Estado pone casi lo mismo que ponía Cristina. Y las empresas eléctricas ganan como nunca. La motosierra pasó por todos lados menos por acá. Y no por accidente: pasa exactamente por donde le conviene a los amigos de Milei. Los detalles los conté en "Algo salió mal", el programa de stream de Data Diario que va de lunes a jueves de 9 a 11 horas.

 

Los dos datos que se anulan

El primero es del Monitor Eléctrico de RICSA ALyC de julio de 2026. Ahí está claro y publicado: la cobertura residencial promedio de la tarifa se ubicó en apenas 35%, contra un 46% en junio. Es decir, los usuarios pagan el 35% del costo real de generación y el Estado nacional cubre el 65% restante vía subsidios. Ese porcentaje viene escalando mes a mes: 44% en enero, 31% en abril, 46% en mayo, 54% en junio, 65% en julio. Se duplicó en tres meses. El propio informe RICSA sentencia sin metáforas: los subsidios "borraron todos los ajustes tarifarios realizados en lo que va de 2026".

¿Por qué se duplicó? Porque el costo real de generación pasó de $166.180 por MWh a $222.585 por MWh en un solo mes. Y Milei —el mismo que iba a "sincerar los precios sin importarle a nadie"— eligió no trasladar el aumento a la factura para no pinchar el índice de precios al consumidor. Es decir: hizo exactamente lo que le criticaba al kirchnerismo. Subsidiar por conveniencia electoral. Con una diferencia importantísima que ya vamos a ver.

El segundo dato: el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET) reporta que la clase media (N3, aproximadamente el 35% del país) recibe hoy un subsidio equivalente al 88,6% del costo. Con Cristina Kirchner, en 2015, ese porcentaje era del 89,1%. Medio punto porcentual de diferencia.

Pero acá está el punto que hay que subrayar con marcador amarillo: aquellos subsidios se pagaban en una Argentina distinta. En 2015 los salarios le ganaban a la inflación, se hacían rutas, se construían escuelas y universidades, se subsidiaba la luz y el gas para que las industrias y los comercios pudieran producir, se pagaba boleto de tren barato para que el trabajador llegara a la fábrica. El subsidio a la energía era una pieza más de un modelo que hacía funcionar al conjunto. Hoy pagamos casi el mismo subsidio pero no tenemos nada de eso. Ni salarios que le ganen a la inflación, ni rutas, ni universidades financiadas, ni industria creciendo, ni comercios abriendo. Tenemos un subsidio del 88,6% que no se traduce en un país mejor sino en balances récord de las energéticas amigas.

Y eso que Milei prometía terminar con "el ñoquismo tarifario". Está subsidiando lo mismo. Sólo que ahora la plata va a otro lado.

 

¿Adónde va la plata?

Porque acá está el truco. Si nosotros pagamos boletas mucho más caras (por las tarifas +344% arriba de la inflación) y el Estado también sigue poniendo casi lo mismo (65% del costo total, según RICSA), la ecuación tiene que cerrar en alguna parte. Y cierra. Cierra en los balances de las empresas eléctricas.

Pampa Energía, la generadora eléctrica del holding de Marcelo Mindlin, reportó en el segundo trimestre de 2026 ganancias récord: USD 415 millones. Un aumento del 73% interanual. Es el máximo histórico de la compañía. Los ingresos consolidados llegaron a USD 746 millones en el trimestre, 53% arriba del año anterior. La utilidad neta atribuible a accionistas fue de USD 174 millones, un 346% más que en el 2T 2025. La empresa lo atribuye —textual— al "nuevo esquema del Mercado Eléctrico Mayorista", que le duplicó el precio promedio de venta a USD 85,8 por MWh.

Transener, la empresa que transporta la luz por las líneas de alta tensión al país entero, ganó $194.431 millones en el ejercicio anual: un 110,4% arriba del año anterior. La cifra es consecuencia directa de los ajustes tarifarios de mayo de 2025, tras la Revisión Quinquenal Tarifaria que le aprobó el Gobierno.

Central Puerto, otra generadora eléctrica clave del sistema, ganó en el primer trimestre de 2026 USD 141,8 millones netos: un 77% más que en el mismo período de 2025. Su ganancia operativa saltó de $259.419 millones en 2024 a $370.373 millones en 2025.

Todas rompiendo récords. Todas mostrando gráficos de crecimiento vertical en sus presentaciones a inversores. Todas con acciones subiendo en Wall Street y en la Bolsa porteña.

 

El truco del triple negocio

Ahí está la estafa. Y hay que aprender a nombrarla porque nos la van a seguir haciendo con otros servicios (gas, agua, transporte, prepagas):

Uno. Milei aumentó las tarifas 344% arriba de la inflación. Nosotros pagamos más.

Dos. Cuando el costo de la generación se le disparó por razones internacionales y estacionales, Milei decidió no trasladarlo a la factura para no pinchar el IPC. El Estado paga más.

Tres. Las energéticas —Pampa, Transener, Central Puerto, todas las que corresponden— reciben ese subsidio estatal y le suman los ingresos de las nuevas tarifas. Los amigos de Milei ganan más.

Nosotros pagamos más. El Estado paga más. Los amigos de Milei ganan más.

Es el triple negocio de la casta de la casta.

 

Motosierra hasta ahí

El eslogan de campaña era claro: "Que se joda la casta". La motosierra, la lira, el león. Pero la motosierra funciona con selectividad quirúrgica: corta jubilaciones (-23%), corta el salario mínimo (-40%), corta empleos públicos (450 formales por día), corta discapacidad, corta salud, corta educación pública, corta cultura, corta Malvinas, corta ciencia, corta trenes.

En la energía se detiene en seco. Ahí no corta. Ahí sostiene el subsidio y encima lo aumenta cuando conviene. Porque en la energía están los amigos que financiaron la campaña de La Libertad Avanza, los que ocupan directorios de sus empresas estatales, los que Milei visita en cumpleaños tácticos y en despachos privados.

Milei no gobierna contra la casta.

Gobierna para la casta de la casta.

Hasta ahí llegó la motosierra.

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