La reforma de la Ley de Glaciares empezó con el pie izquierdo en Diputados.
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En la primera jornada de audiencias públicas, la gran mayoría de los expositores se manifestó en contra del proyecto y dejó un clima adverso para el Gobierno de Milei desde el arranque.
De los 95 oradores que llegaron a tomar la palabra, 84 rechazaron la iniciativa. El número no pasó desapercibido y dejó claro desde el arranque cuál iba a ser el clima del debate.
Adentro del plenario, el debate avanzó con tiempos acotados. Las intervenciones se redujeron de cinco a cuatro minutos y, con el correr de las horas, empezaron los reclamos de diputados de la oposición por las dificultades para garantizar la participación.
Mayoría en contra en el primer día de debate por la Ley de Glaciares
Afuera del Congreso, la escena también sumó ruido. Parte de los inscriptos que no pudieron ingresar se concentró en las inmediaciones y hubo quejas por el operativo de seguridad, que impedía el acceso incluso a quienes estaban habilitados.
El dato que sobrevoló toda la jornada fue la enorme cantidad de personas anotadas: más de 120.000.
Aún así, solo una mínima parte pudo participar efectivamente, lo que alimentó las críticas sobre cómo se está llevando adelante el proceso.
En cuanto al contenido, las objeciones apuntaron principalmente a los cambios que plantea el proyecto. Entre ellos, la posibilidad de que las provincias tengan mayor margen para definir qué áreas proteger y cómo intervenir en el inventario de glaciares.
También hubo advertencias sobre el impacto en los recursos hídricos y cuestionamientos a la idea de priorizar inversiones mineras en zonas sensibles.
Del otro lado, los apoyos fueron los menos y estuvieron concentrados en representantes del sector minero y funcionarios de provincias vinculadas a esa actividad.
La tensión creció sobre el final, cuando todavía quedaban expositores en lista y presentes en el lugar. En ese contexto, el oficialismo dio por terminada la audiencia de manera anticipada y se cortó la transmisión oficial, lo que causó nuevas críticas dentro y fuera del recinto.
La jornada terminó después de casi 12 horas y con un panorama claro: el proyecto arrancó con fuerte resistencia.
Este jueves será la segunda y última audiencia, mientras el oficialismo ya proyecta avanzar con el tratamiento en el recinto en las próximas semanas.