La dinámica interna de la Confederación General del Trabajo (CGT) experimentó una aceleración drástica en las últimas horas, desplazando el consenso dialoguista hacia una postura de confrontación directa. La decisión del Gobierno de apurar el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados —con el objetivo de obtener la sanción antes del 1 de marzo— obligó a la central obrera a adelantar una reunión clave de su secretariado para este lunes feriado. Según confirmaron fuentes en Azopardo 802, "los climas cambian" y la cúpula sindical ya avanza en el armado de un paro nacional de 24 horas.
Te puede interesar
El cambio de rumbo responde a una pérdida de margen político. El Poder Ejecutivo pretende llevar el proyecto al recinto el próximo miércoles 25 o jueves 26 de febrero, buscando un triunfo legislativo previo al discurso presidencial de apertura de sesiones ordinarias. Ante esta presión, uno de los triunviros, Cristián Jerónimo, advirtió: “Lo dijimos muy claramente, en la medida que no se reciban nuestros pedidos y nuestros reclamos, el conflicto va a escalar”.
Factores de Presión: el frente Interno y la desorientación política
La conducción de la CGT enfrenta una tenaza de presiones que ha vuelto insostenible la estrategia de contactos subterráneos:
-
Crítica de los Sectores "Duros": Gremios de peso han comenzado a cuestionar públicamente la pasividad de la central. Sergio Palazzo (Bancarios) fue contundente al expresar: “No me quiero hacer cargo de que a Cristina (Kirchner) le hicimos un montón de paros por el impuesto a las ganancias y hoy, que reventaron la ley de contrato de trabajo, no hicimos ninguno”.
-
Articulación de frentes combativos: El flamante Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), liderado por Pablo Moyano (Camioneros) junto a la UOM, ATE y las dos CTA, ya ha iniciado un plan de lucha con movilizaciones regionales en Córdoba, Rosario y Tucumán.
-
Fuga de votos opositores: La desorientación en el bloque opositor quedó en evidencia con el apoyo de senadores vinculados a gobernadores peronistas, como el caso de Tucumán, a pesar de los vínculos históricos con el sindicalismo.
Saldo legislativo y el campo judicial como retaguardia
La CGT evalúa que la vía del diálogo arrojó resultados "magros" en el Senado. Si bien se logró preservar el financiamiento de los sindicatos y las obras sociales, la central sufrió derrotas críticas en puntos estructurales:
-
Convenios Colectivos: Pérdida de la prevalencia de los acuerdos nacionales sobre los de empresa.
-
Derecho a Huelga: Se mantuvieron limitaciones severas que afectan la operatividad de las medidas de fuerza.
-
Estrategia en Diputados: El objetivo del paro es presionar para introducir cambios que obliguen a la norma a regresar al Senado, bloqueando o demorando su aplicación definitiva.
Incluso si la ley es sancionada, la CGT ya diseña una ofensiva judicial. La conducción analiza que el texto presenta "grises" normativos que permitirán una judicialización masiva. La intención es replicar el éxito de los amparos previos que frenaron decretos anteriores vinculados a la limitación de la acción sindical.