El Hospital Provincial Materno Infantil “Victorio Tetamanti” de Mar del Plata difundió este domingo un nuevo informe sobre el estado de salud del niño de 8 años accidentado en Pinamar. Según el parte oficial, el paciente "no presentó cambios en su estado de salud respecto al último parte médico", lo que en términos clínicos representa una meseta necesaria tras las sucesivas intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido.
El informe, avalado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, detalló que el menor continúa bajo coma farmacológico inducido y con asistencia ventilatoria mecánica. El equipo interdisciplinario que lo asiste remarcó que el niño se mantiene “bajo estricta supervisión tras la última cirugía realizada”, la cual fue la tercera desde que ingresó al sistema de salud y resultó técnicamente exitosa, aunque no logró sacar al paciente de la zona de riesgo vital.
Los médicos especialistas en cuidados intensivos pediátricos señalaron que el objetivo inmediato es monitorear la presión intracraneal y la respuesta hepática. El parte médico indicó que los profesionales “aguardan la evolución clínica” para evaluar, en las próximas horas, la posibilidad de iniciar “de manera gradual y progresiva el descenso de los sedantes, siempre en función de la respuesta del paciente“. Este proceso, conocido como "ventana de sedación", es crítico para determinar el nivel de daño neurológico residual tras las fracturas de cráneo detectadas.
Un cuadro de múltiples traumatismos y traslado de urgencia
La complejidad del caso obligó a un despliegue sanitario de alta complejidad. El niño presenta un diagnóstico de “múltiples traumatismos”, con lesiones severas localizadas en la zona craneal y el hígado, además de fracturas óseas diversas. Tras el choque inicial el pasado lunes 12 de enero, fue estabilizado en un hospital local de Pinamar donde fue intervenido en dos oportunidades. Sin embargo, la gravedad de las heridas internas motivó su traslado de urgencia en un helicóptero sanitario hacia la ciudad de Mar del Plata, centro de referencia para trauma pediátrico en la región.
La investigación judicial y la imputación del padre
Mientras la batalla por la vida del niño se libra en la terapia intensiva, en el plano judicial la causa ha tomado un giro determinante. La fiscalía interviniente solicitó la imputación de Maximiliano Jerez, padre del menor, bajo la carátula de lesiones culposas. La decisión se fundamenta en el presunto incumplimiento de las normativas de seguridad básicas para la circulación en vehículos tipo UTV (Utility Task Vehicle).
La reconstrucción de los hechos, basada en testimonios recolectados en la zona de "La Frontera", indica una negligencia grave en el transporte de los ocupantes. Según las declaraciones incorporadas al expediente, el vehículo —que posee una capacidad máxima para cuatro personas— circulaba con cinco ocupantes al momento del impacto contra una camioneta. El dato más estremecedor que analiza la justicia es que el niño de 8 años "iba sentado sobre las piernas de su padre al momento del choque", lo que lo habría dejado totalmente expuesto y sin la protección de los cinturones de seguridad inerciales o las barras antivuelco del rodado.
El accidente en la zona de médanos vuelve a encender el debate sobre la falta de controles efectivos en áreas de recreación motriz y la responsabilidad de los adultos en el uso de vehículos potentes en terrenos inestables. Por ahora, toda la atención se centra en la respuesta orgánica del menor ante el intento de los médicos por reducir la asistencia mecánica.