Remedios de Escalada vivió una jornada distinta. Esta vez, el semaforazo no fue para reclamar, sino para celebrar.
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Vecinos, amigos y organizaciones se reunieron en la Plaza Mariano Moreno para acompañar la vuelta de Pablo Grillo, que regresó a su casa después de casi un año de internación.
La plaza se llenó desde temprano y el clima fue de festejo. Hubo música en vivo, intervenciones artísticas y una muestra fotográfica, en lo que terminó siendo una verdadera celebración colectiva. Abrazos, cantos y aplausos marcaron una jornada atravesada por la emoción.
Grillo fue el gran protagonista. Sonriente y visiblemente conmovido, volvió a agarrar su cámara y registró parte del encuentro.
Su presencia le dio un significado especial a una convocatoria que, durante meses, estuvo marcada por la preocupación por su estado de salud.
El semaforazo fue el número 59 desde que comenzó el reclamo. Pero esta vez tuvo otro tono: ya no hubo consignas por su recuperación, sino un festejo por su regreso al barrio. La plaza, colmada, reflejó el acompañamiento que se sostuvo durante todo este tiempo.
El fotógrafo había resultado gravemente herido durante la represión del 12 de marzo del año pasado, mientras cubría una protesta en apoyo a jubilados.
Tras el impacto de una granada de gas lacrimógeno, fue internado en el Hospital Ramos Mejía, donde permaneció durante meses.
La jornada también tuvo un costado solidario. Se juntaron alimentos no perecederos para centros de jubilados de la zona, en línea con el reclamo que había dado origen a las primeras movilizaciones.
Esta vez, la consigna cambió. Después de meses de incertidumbre, el barrio pudo cerrar una etapa: la del pedido de justicia y recuperación, para darle lugar a un festejo que tuvo algo de desahogo y mucho de emoción.