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Falleció el famoso diseñador Valentino Garavani

Italia y el mundo de la moda despiden a Valentino Garavani, el legendario diseñador que falleció este lunes en Roma a los 93 años. Considerado el "último emperador" de la alta costura, Valentino fue el responsable de romper la hegemonía francesa y posicionar a Italia como potencia global del diseño desde su emblemático desfile de 1962.

Lunes, 19 de enero de 2026 a las 16 01

Por Redacción

Lunes, 19 de enero de 2026 a las 16:01

El mundo de la moda italiana se vistió de luto este lunes tras confirmarse la muerte de Valentino Garavani. El legendario diseñador falleció en su residencia de Roma, rodeado de sus afectos más cercanos, cerrando un capítulo de más de siete décadas de influencia estética. La capital italiana, su hogar y principal fuente de inspiración, se prepara ahora para rendirle honores de Estado.

Según el cronograma oficial de homenajes, su cuerpo será velado en PM23 en Piazza Mignanelli 23, un lugar emblemático para su firma, durante los días miércoles y jueves en el horario de 11 a 18h. El funeral, que se espera sea una de las concentraciones de personalidades más importantes de este 2026, se celebrará el viernes a las 11h en la Basílica Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, situada en la histórica Piazza della Repubblica.

Un legado que puso a Italia en el mapa del mundo

Aunque Valentino se retiró formalmente de las pasarelas en 2008 —cediendo la dirección creativa a figuras que culminaron hoy en la gestión de Alessandro Michele—, su sombra nunca dejó de proyectarse sobre el sector. Su hito fundacional se remonta a 1962, tras un magistral desfile de alta costura en Pitti Immagine. Como recordaron cronistas del sector en artículos de archivo de las décadas de 1980 y 1990, a partir de ese momento “Roma y toda Italia quedaron definitivamente en el mapa internacional de la moda”

Antes de su llegada, la hegemonía de París era incuestionable. Si bien existían precursores como las hermanas Fontana o Emilio Schubert, la irrupción de Valentino “rompió la barrera que separaba la moda francesa de la italiana y europea”. Esta transformación no solo legitimó el diseño italiano, sino que preparó el terreno para la explosión posterior del prêt-à-porter y las eras doradas de Gianni Versace y Giorgio Armani. Para los analistas, Garavani fue “el último exponente de una gran tradición de couturiers italianos que, desde los años setenta, fue cediendo terreno ante los maestros del prêt-à-porter”. Su genialidad residió en su capacidad para habitar simultáneamente “la alta costura por un lado y el ready-to-wear por otro”, convirtiéndose en una figura “hierática y a la vez hiperpopular en la conciencia colectiva de los italianos”.

La leyenda de la "Jet Set" y el compromiso social

La vida de Valentino fue, en sí misma, una obra de arte performática. No se podía entender su diseño sin su estilo de vida rodeado de castillos, yates y la aristocracia global. Los cronistas evocan escenas que hoy parecen de otra época: “fotografías junto a Jacqueline Onassis en Capri, castillos en Francia y palacios en Roma, trescientos trajes hechos a medida por Caraceni, paseos en Mercedes por las calles de la capital en los momentos más tensos de los años de plomo, valses con Liz Taylor, su yate T. M. Blue One visitado por André Leon Talley, los célebres carlinos, y el cumpleaños celebrado en Nueva York con Aretha Franklin, Plácido Domingo y Bette Midler”.

Sin embargo, detrás del bronceado perenne y la opulencia, existía un hombre consciente de su tiempo. Voces del sector destacaron que el diseñador “nunca temió expresar sus ideas o luchar por sus causas”. Entre sus gestos más recordados figuran su "vestido por la paz" creado durante la Guerra del Golfo, su activa militancia en la lucha contra el SIDA en épocas de fuerte estigma, y la creación de una academia de artes en Roma que lleva su nombre.

Valentino, con una humildad matizada por el orgullo de quien lo ha conquistado todo, solía decir: “sé hacer solo tres cosas en la vida: ropa, decorar casas y entretener a la gente”. Esa capacidad de "entretener" se materializó en eventos icónicos como el desfile Donna Sotto le Stelle en las escalinatas de Trinità de’ Monti, “una imagen grabada en la memoria de al menos dos generaciones de italianos”. Hoy, esas mismas escalinatas parecen aguardar el paso de un último diseño en su honor.

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