La emblemática marca argentina de galletitas Tía Maruca anunció un giro estructural: dejará de producir de forma directa en su planta de Albardón, provincia de San Juan, para migrar hacia un esquema de producción por encargo o "a façón".
La medida busca reducir costos operativos y garantizar la viabilidad de la firma en un contexto marcado por la caída del consumo y las dificultades de acceso al crédito.
A pesar del cambio de estrategia de la marca, la planta industrial de Albardón —que perteneció anteriormente a PepsiCo— continuará operativa. El establecimiento fue adquirido por el empresario Juan Carlos Crovela, quien se comprometió a mantener los casi 300 puestos de trabajo, modernizar la tecnología de la planta y estabilizar el frente laboral tras haber saldado deudas salariales pendientes.
Bajo esta nueva gestión, la fábrica dejará de producir exclusivamente para Tía Maruca y comenzará a abastecer a otras compañías del sector alimentario.
El modelo "a façón": una salida ante la crisis
La modalidad elegida por Alejandro Ripani, fundador de Tía Maruca, es una práctica extendida en la industria argentina cuando las empresas enfrentan dificultades financieras. Al tercerizar la fabricación en plantas de terceros, la marca puede enfocarse en la comercialización y distribución sin cargar con los costos fijos de una estructura industrial propia.
Este movimiento ocurre tras varios años de fragilidad financiera para la compañía:
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2019: Ingreso en concurso preventivo con una deuda estimada en 300 millones de pesos.
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2024: Ingreso del grupo Argensun Foods (dueño de la marca Pipas), que adquirió el 50% del capital para sanear las cuentas y ordenar la red comercial.
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2025: Cierre de la planta de Chascomús y despido de 27 empleados por retrasos en los pagos.
Historia y expansión de una marca familiar
Tía Maruca nació de la mano de Alejandro Ripani, quien se formó en el negocio de las galletitas junto a su padre, Cliver Ripani (creador de la marca RC en 1972). En su etapa de mayor esplendor, la empresa llegó a captar el 5% del mercado local, compitiendo mano a mano con los grandes jugadores del rubro.
En 2017, la adquisición de la planta en San Juan y de marcas como Dale y Argentitas fue vista como una apuesta agresiva de crecimiento. Sin embargo, el deterioro del contexto macroeconómico y la carga de deuda acumulada forzaron la búsqueda de socios estratégicos y, finalmente, el desprendimiento de sus activos industriales fijos.
Nuevo horizonte con Argensun Foods
La llegada de la familia Díaz Colodrero (Argensun Foods) a la gestión operativa en 2024 fue clave para homologar el concurso preventivo y regularizar la cadena de pagos. Con una red de distribución que alcanza nueve de cada diez kioscos en el país gracias al éxito de los snacks Pipas, el objetivo ahora es revitalizar la marca Tía Maruca bajo este nuevo formato de producción externa.
La permanencia de la planta de Albardón bajo la conducción de Crovela representa un alivio para la economía regional de San Juan, asegurando la continuidad de una de las unidades productivas más importantes de la zona, mientras la marca que le dio origen intenta reinventarse para sobrevivir en las góndolas.