Una de las bandas más distintivas e importantes del Black Metal checo en la actualidad, Cult of Fire, llega por primera vez al país.
El conjunto se presentará el domingo 17 de mayo en Uniclub.
Las entradas ya están a la venta en la web de AlPogo en este enlace.
La propuesta de Cult of Fire deja en claro que el grupo trasciende la lógica tradicional de la industria musical y se instala en un terreno espiritual, simbólico y ritual.
Sobre el propósito de su música, fueron categóricos: “Para nosotros, Cult of Fire no es una ‘banda’ en el sentido convencional de la industria musical. Es una forma de expresión espiritual. Cada nota que tocamos es una ofrenda.” En esa línea, redefinen incluso la experiencia en vivo: “Cuando subimos al escenario, no estamos dando un concierto; estamos construyendo un templo temporal.”
La intención, explican, no es entretener sino provocar un estado alterado de percepción: “Si el público espera ver a cuatro tipos moviendo la cabeza y bebiendo cerveza, se han equivocado de lugar. Buscamos que el espectador entre en un estado de trance, que el olor del incienso y la densidad del sonido lo transporten a los campos de cremación de la India.”
En relación con la muerte —un tema recurrente dentro del black metal—, la banda toma distancia de la estética satánica tradicional y adopta una mirada influenciada por la filosofía védica: “La muerte no es el final, ni es algo ‘malvado’ o ‘sucio’. En Occidente le tenemos miedo, la escondemos en hospitales y ataúdes caros.” Frente a esa visión, proponen otra lectura: “En la filosofía que seguimos, la muerte es la gran liberadora. El fuego devora la ilusión del cuerpo físico.”
La referencia a los Aghori y a los rituales de cremación no responde al morbo, según explican, sino a una concepción espiritual más profunda: “Ellos viven en los cementerios no por morbosidad, sino para recordar cada segundo que la vida es transitoria.” Su música, aseguran, busca cumplir esa misma función simbólica: “Nuestra música busca ser ese recordatorio: el fuego que purifica el alma y la libera de las ataduras del ego y el deseo material.”
Otro de los aspectos que más preguntas genera es el uso del sánscrito por parte de una banda originaria de República Checa. Lejos de verlo como una contradicción, lo explican en términos vibracionales y místicos: “El sánscrito es el lenguaje de los dioses. Tiene una vibración que el inglés o el checo no pueden alcanzar.” Y relativizan la comprensión literal del mensaje: “No nos importa si la gente no entiende las palabras exactas; la vibración de los mantras es lo que cuenta.”
La elección del hinduismo también responde a una afinidad conceptual con la dualidad creación-destrucción: “Elegimos el hinduismo porque es una de las pocas tradiciones vivas que aún mantiene una conexión cruda con la dualidad de la creación y la destrucción. Kali, como madre y destructora, es la personificación perfecta de lo que el Black Metal debería ser: una fuerza de la naturaleza que no pide permiso para existir.”
En cuanto a su posición dentro de la escena del metal extremo, sostienen una independencia marcada: “No nos interesa lo que es ‘trending’ en la escena del metal extremo. Si quisiéramos ser populares, haríamos algo más accesible. Todo en Cult of Fire, desde las túnicas hasta los altares, tiene un significado. No es un disfraz.”
Finalmente, subrayan que su propuesta apunta a una experiencia integral: “La música debe ser una experiencia total: visual, olfativa y auditiva.” Por eso controlan cada elemento del proyecto: “Es por eso que controlamos cada detalle de nuestro arte, desde el arte de las portadas hasta la composición de los aceites que quemamos durante el set.”
