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Entradas Pulp Argentina Movistar Arena 2026: cuándo y dónde comprarlas

El 2026 nos trae otro enorme show de rock con la llegada del conjunto británico al país.

Lunes, 16 de febrero de 2026 a las 13 51

Por Cristopher Martínez

Lunes, 16 de febrero de 2026 a las 13:51

Luego de su increíble presentación en 2023, los fans de Pulp celebran el regreso del conjunto a la Argentina.

La banda liderada por Jarvis Cocker, se presentará en el Movistar Arena el viernes 12 de junio.

Las entradas tendrán una preventa Galicia Visa que comenzará el 19 de febrero a las 13 horas. La venta general iniciará el 20 de febrero a las 13 horas. Todo en la web oficial del Movistar Arena.

Jarvis Cocker: Entre bolsas de basura, canciones rápidas y la vida después de la fama

Para Jarvis Cocker, el regreso de Pulp no fue algo calculado ni una movida comercial fría. "Admito que no estaba en ninguna agenda. No teníamos un contrato discográfico. Ningún sello aguanta a una banda que no graba por 24 años", arranca diciendo con esa honestidad brutal siempre tuvo. El motor de este nuevo capítulo fue el disco More, que nació casi de rebote por un pedido para una obra de teatro. Sobre esa canción que destrabó todo, Hymn Of The North, Jarvis cuenta que la historia trataba sobre una mujer que muere y puede ver a sus hijos pero no ayudarlos. "Decoré ese marco con detalles de mi propia situación: no lo podés evitar. Cuando la escribí, mi hijo tenía 16 años. Era obvio que eventualmente se iba a ir de casa pero, de repente, parecía que iba a pasar muy rápido. Eso me dio un miedo bárbaro. Pensé en cuánto tiempo pasaba a veces sin hablar por teléfono con mi propia vieja y pensé: 'Si él me hace eso a mí, me voy a poner muy mal'".

Lo que empezó como un encargo terminó en el estudio con una dinámica que Jarvis no sentía desde los inicios. El cantante dice que el disco "salió disparado" y reflexiona que "lo bueno de las bandas es que son un proceso de adaptarte a las fortalezas y debilidades de los demás. Cuando funcionan, arman esta cosa única y entrelazada". Esta vez, volvieron a la urgencia de los primeros años: "Cuando arrancamos, no teníamos opción. Teníamos que entrar al estudio y grabar lo más rápido posible. Es la primera vez desde aquel entonces que lo hacemos. No hubo mucha vuelta, sacando algún que otro clic track. Por eso estoy bastante orgulloso del disco".

Ese orgullo lo conecta con su pasado en Sheffield, donde grababan de formas que hoy suenan a como algo medio loco. Recuerda con mucho humor su primera visita al Studio Electrophonique, que funcionaba en una casa común: "Nos tuvimos que sacar los zapatos para entrar. Había una consola de 8 canales en la cocina. El tipo del lugar tenía una batería electrónica en el dormitorio principal. En mi cabeza, el cuarto era todo rosa con alfombra peluda y la batería ahí en el medio. Me dijo: '¿Ubicás Mr. Blue Sky de ELO? El sonido se hace con un vocoder que sale como 700 libras, pero yo me armé uno. ¿Adiviná cuánto me salió?'. Le dije que ni idea. Me contestó: '50 centavos de Libra'. La razón por la que salió 50 centavos fue porque el efecto era tan bajito que tenías que cantar a través de un tubo de papel higiénico, y eso era lo que salía el rollo".

Para finalizar, habla sobre el hecho de hurgar en sus viejas pertenencias para su libro fue una forma de terapia. "Me sentí como un arqueólogo excavándome a mí mismo de entre toda esta basura", explica. Para él, el arte es la herramienta final de control: "Al usar una mala experiencia para crear algo, la neutralizás. Podés tener una experiencia humillante o peligrosa, pero adueñate de eso. Si convertís la experiencia en una canción, la podés cambiar y, capaz, transformarla en algo bueno".

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