El exdefensor reconoció que la exigencia de la institución no admite periodos sin títulos, tras encadenar casi dos ciclos sin consagraciones. No obstante, subrayó que la mentalidad del club obligaba a mirar siempre hacia adelante y que mantenía una comunicación directa y fluida con la dirigencia todas las semanas. Para el técnico, la decisión sobre su permanencia quedaba bajo la órbita exclusiva de las autoridades de la Casa Blanca, mientras él prefería enfocarse en la preparación táctica del duelo inmediato para evitar que el equipo se relajara en el tramo final de la liga.
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Críticas al arbitraje y apoyo a los juveniles
Durante la conferencia, el entrenador recordó la expulsión de Eduardo Camavinga y apuntó contra el desempeño arbitral en el torneo internacional, al que calificó como un error grave que condicionó el destino del equipo. Arbeloa afirmó que el futbolista francés contaba con el respaldo total del cuerpo técnico y la afición, aclarando que la sanción recibida resultó injusta dado que el juez ignoraba la situación disciplinaria previa del volante. Asimismo, destacó que el madridismo se sentía orgulloso por la imagen brindada en Alemania pese al resultado adverso.
Por otro lado, elogió la evolución de Arda Güler, quien demostró sacrificio y capacidad para disputar instancias decisivas contra rivales de la talla del Manchester City y el Bayern. El preparador resaltó que el joven turco había aprendido de sus errores previos, transformando su talento en un rendimiento sólido que lo posicionaba como una pieza clave no solo a futuro, sino también en el presente del esquema titular. El técnico valoró especialmente la fortaleza mental del juvenil para revertir las críticas que recibía en sus primeros meses.
El clima interno del vestuario
Ante las versiones que indicaban un exceso de cercanía con los futbolistas, el técnico desestimó la existencia de una relación de "colegueo" y defendió su metodología de trabajo basada en la confianza mutua. Explicó que tener un buen ambiente grupal no restaba nivel de exigencia ni capacidad para presionar a los jugadores en los momentos críticos. Según su visión, la armonía dentro del predio de Valdebebas representaba un acierto necesario para afrontar el cierre del campeonato con integridad profesional y respeto a la historia de la institución.
Para finalizar, Arbeloa hizo un llamado a la unidad del público que asistiría al Santiago Bernabéu, con la esperanza de que la afición recibiera al equipo con el reconocimiento que merecía su entrega en la competencia continental. Manifestó sentirse con mucha fuerza y energía para completar el calendario vigente, despegándose de cualquier especulación mediática sobre posibles reemplazos en el banco de suplentes de cara a la próxima pretemporada.