El entrenador de España, Luis de la Fuente, afirmó que tanto él como la Real Federación Española de Fútbol mantuvieron siempre la intención de jugar la Finalissima frente a Argentina. La respuesta llegó luego de que el titular de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, señalara que la Roja no se presentó, lo que generó una nueva polémica entre las entidades organizadoras.
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Postura oficial y desmentida
De la Fuente sostuvo que desde el primer momento expresó su voluntad de disputar el encuentro y remarcó que el objetivo era competir por un título y enfrentar a un rival de jerarquía como Argentina. También destacó que la federación trabajó para concretar el partido y aseguró que la suspensión no respondió a decisiones del cuerpo técnico ni de la conducción española.
Cruces entre federaciones
El conflicto se profundizó con versiones contrapuestas entre UEFA, CONMEBOL, AFA y la federación española. Desde Europa adjudicaron la cancelación a la falta de acuerdo con Argentina, mientras que desde la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia afirmaron que existió predisposición para jugar en sede neutral, incluso con gestiones avanzadas para disputarlo en Madrid.
Reprogramación y escenario deportivo
Ante la suspensión, España reorganizó su calendario y confirmó amistosos ante Serbia y Egipto, que el entrenador consideró compromisos exigentes para el equipo. En ese contexto, De la Fuente buscó cerrar la polémica y dejó en claro que la Finalissima no se disputó por factores externos a la voluntad del seleccionado.
Impacto político y deportivo
La controversia dejó expuestas tensiones entre las confederaciones y abrió un debate sobre la organización de este tipo de competencias internacionales. Mientras tanto, la definición del título quedó sin resolución en cancha, en un escenario marcado por diferencias institucionales y negociaciones fallidas.