La actividad económica argentina sufrió un duro traspié durante el segundo mes del año. Según informó este miércoles el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 2,6% respecto de enero en su medición desestacionalizada. Se trata del retroceso mensual más profundo desde diciembre de 2023, llevando el nivel de actividad a su punto más bajo desde julio de 2025.
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En la comparación interanual, el indicador marcó una baja del 2,1%, la cifra más negativa desde septiembre de 2024. Este desempeño refleja el impacto de la recesión en sectores sensibles al consumo y la producción fabril, que no lograron ser compensados por el empuje del sector energético y el agro.
Industria y Comercio: Los sectores más afectados
El informe técnico revela que la caída interanual estuvo traccionada principalmente por dos rubros clave que muestran signos de fatiga:
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Industria manufacturera: Se derrumbó un 8,7% interanual.
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Comercio (mayorista y minorista): Registró una baja del 7%.
Estos sectores concentran gran parte del empleo privado y su contracción explica el arrastre negativo sobre el índice general, a pesar de que otros sectores mostraron variaciones positivas.
Energía y Agro: El sostén de la actividad
En el extremo opuesto, el informe destaca tres sectores que evitaron una caída mayor del EMAE:
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Explotación de minas y canteras (Energía): Creció un 9,9%, impulsado por el récord de producción en Vaca Muerta.
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Agricultura y Ganadería: Avanzó un 8,4%. Si bien es una cifra positiva, representa una desaceleración respecto a los saltos de dos dígitos registrados en los meses previos.
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Intermediación financiera: Mostró una mejora del 6%.
Análisis y perspectivas: El "Efecto Trigo"
Para el economista Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, el mal desempeño de febrero se debió a una combinación de factores. Por un lado, la mayoría de los sectores reportaron indicadores negativos; por el otro, influyó el fin de la comercialización de la cosecha de trigo, que había apuntalado los números de diciembre y enero.
Sin embargo, las proyecciones para marzo son más optimistas. Según el analista, el efecto de la salida de la cosecha de trigo ya habrá sido absorbido y los indicadores adelantados de marzo comienzan a mostrar signos de recuperación, lo que podría marcar un rebote tras el piso alcanzado en febrero.