Los sueldos volvieron a quedar un paso atrás. En febrero subieron un 2,4%, pero la inflación fue más alta y marcó un 2,9%.
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La diferencia no parece grande en los papeles, pero en la práctica suma otra pérdida para los trabajadores.
Dentro del empleo formal, el escenario fue todavía más ajustado. Los salarios registrados avanzaron apenas un 1,8%, bastante por debajo del ritmo de los precios, lo que deja al poder adquisitivo nuevamente en retroceso.
Cuando se amplía la mirada, la distancia se hace más evidente. En los últimos doce meses, los salarios registrados acumulan un aumento del 27,5%, mientras que la inflación ya alcanzó el 33,1%. Son varios puntos que se van perdiendo en el camino.
Los salarios quedaron otra vez por debajo de la inflación en febrero
En el arranque del año la lógica se repite. Los ingresos suben, pero no llegan a compensar el aumento del costo de vida. En el acumulado, los salarios avanzan un 3,9%, mientras que los precios ya treparon al 5,9%.
Dentro de ese escenario, el sector registrado, que incluye tanto a trabajadores públicos como privados, sigue sin mostrar señales de recuperación y ya acumula seis meses consecutivos con caída en términos reales.
Al mirar más en detalle, la situación se repite en ambos segmentos. En el sector privado registrado, los salarios subieron un 1,6%, quedando 1,3 puntos por debajo de la inflación.
En el ámbito público, el incremento fue del 2,3%, también insuficiente para compensar la suba de precios.
En la comparación interanual, las diferencias siguen siendo claras. Los salarios del sector privado registrado crecieron un 27,6% y los del sector público un 27,4%, en ambos casos por debajo de la inflación. En cambio, el sector no registrado mostró una suba del 75,1%, aunque partiendo de niveles mucho más bajos.
En el día a día, esa diferencia se traduce en algo concreto: cada ajuste salarial dura poco. Lo que entra por un lado, se va casi de inmediato con los aumentos.
El resultado es un escenario donde el margen se achica y sostener el nivel de gasto se vuelve cada vez más exigente.