En su primer discurso público tras la invasión norteamericana en Caracas, el Sumo Pontífice, León XIV, manifestó su preocupación ante el nuevo escenario político en Venezuela. Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa León XIV hizo un llamado a la comunidad internacional y a los actores locales para priorizar la estabilidad social y el respeto a las leyes tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
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Al término de la tradicional oración del Ángelus este domingo, el obispo de Roma, de origen estadounidense y peruano, dedicó un mensaje especial a la crisis sudamericana. El mandatario espiritual subrayó que, ante la incertidumbre, es imperativo que “prevalezca el bien del amado pueblo venezolano sobre cualquier otra consideración”.
El Santo Padre enfatizó la urgencia de abandonar la confrontación para buscar soluciones enmarcadas en la legalidad. Su exhortación incluyó la necesidad de “superar la violencia y emprender caminos de justicia y de paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el Estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos”.
Durante su alocución, León XIV fue enfático al describir su estado de ánimo frente a la escalada del conflicto: “Con el corazón lleno de preocupación sigo la evolución de la situación en Venezuela”, reiterando que “el bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”.
Estabilidad y atención a los vulnerables
Para el Pontífice, el cese de las hostilidades debe ser el cimiento para “emprender caminos de justicia y de paz, garantizando la soberanía del país”. Asimismo, insistió en que las nuevas autoridades y los organismos internacionales deben “asegurar el Estado de derecho inscrito en la Constitución” y, sin excepciones, “respetar los derechos humanos y civiles de cada uno y de todos”.
El mensaje papal no solo se centró en la estructura política, sino en la convivencia social, instando a las partes a “construir un futuro sereno de colaboración, de estabilidad y de concordia”, con una “especial atención a los más pobres”, quienes suelen ser los más afectados en contextos de intervención militar y crisis institucional.
Encomienda espiritual
Concluyendo su intervención, y en sintonía con su labor como guía de la Iglesia Católica, el Papa convocó a una jornada de oración global por la nación. En un gesto de cercanía cultural, encomendó el destino de Venezuela “a la intercesión de la Virgen de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles”, figuras emblemáticas de la fe local que fueron elevadas a los altares apenas el año pasado.