El transporte público en La Plata, junto a Berisso y Ensenada, podría registrar un nuevo aumento en las tarifas de los micros en los próximos días. Según trascendió, la suba sería del 11% y comenzaría a regir desde el 4 de mayo, a la espera de su confirmación oficial.
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De concretarse, el impacto será directo en el bolsillo de los usuarios. El boleto mínimo pasaría de $948,91 a $1.053,30, superando la barrera de los mil pesos y marcando un nuevo piso en el esquema tarifario.
La actualización se ubica por encima de la fórmula mensual vigente, que combina el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Buenos Aires más un adicional del 2%. En este caso, al ajuste del 5,4% previsto se le sumaría un incremento extraordinario, elevando el total al 11%.
Desde el sector transportista explican que la medida responde al fuerte incremento de los costos operativos, especialmente por la suba de combustibles y los acuerdos salariales. Sin embargo, el trasfondo también está marcado por la reducción de subsidios al transporte impulsada por el Gobierno nacional, encabezado por el presidente Javier Milei, lo que trasladó mayor presión a las provincias y, finalmente, a los usuarios.
En ese contexto, las autoridades bonaerenses evaluaron inicialmente un aumento superior al 20%, aunque optaron por moderarlo para evitar un impacto aún mayor en la demanda. Aun así, el nuevo cuadro tarifario representa otro golpe en un escenario de caída del consumo y pérdida del poder adquisitivo.
Los valores proyectados muestran subas en todas las categorías. Para quienes tienen la tarjeta SUBE registrada, los boletos quedarían de la siguiente manera:
- 0 a 3 km: $1.053,30
- 3 a 6 km: $1.149,84
- 6 a 12 km: $1.244,24
- 12 a 27 km: $1.332,51
- Más de 27 km: $1.406,07
En tanto, los usuarios sin SUBE nominalizada pagarían cifras aún más altas, con boletos que superarían los $2.200 en los tramos más largos. Para quienes acceden a la tarifa social, los valores también aumentan, aunque con menor impacto.
El aumento se da en medio de un sistema de transporte tensionado: las empresas advierten por la caída en la cantidad de pasajeros, el incremento de costos y las deudas acumuladas. Incluso reconocen que nuevas subas podrían profundizar la baja en la demanda, generando un círculo difícil de revertir.
En este escenario, el debate sobre la sostenibilidad del sistema vuelve a quedar abierto, con usuarios que enfrentan tarifas cada vez más altas y un servicio que, en muchos casos, continúa mostrando recortes en frecuencias.
