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"La gente no tiene plata", advierten por alquileres récord y el derrumbe del acceso a la vivienda en Mar del Plata

El deterioro del poder adquisitivo, los alquileres altos y la pérdida de fuerza del crédito hipotecario profundizan la crisis habitacional en Mar del Plata. Desde el sector inmobiliario, advierten que cada vez menos familias logran alquilar o acceder a una vivienda propia. 

Lunes, 18 de mayo de 2026 a las 19 20

Por Redacción

Lunes, 18 de mayo de 2026 a las 19:20

La crítica situación económica sigue impactando de lleno en una de las fibras más sensibles de Mar del Plata: el acceso a la vivienda. Desde el sector inmobiliario, advirtieron su gran preocupación sobre la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del crédito hipotecario, que cada vez provoca que sean menos los marplatenses que pueden alquilar o comprar una propiedad. 

El mercado describió un diagnóstico demoledor: alquileres imposibles, crédito hipotecario en retroceso y una ciudad donde el acceso a la vivienda se volvió restrictivo. Según el martillero público Diego del Valle, los salarios no acompañan los aumentos y “la gente no tiene plata”. Su diagnóstico especifica que la combinación de alquileres en niveles récord y la falta de financiamiento accesible deja a miles de familias fuera del mercado formal de vivienda.

Crisis habitacional en Mar del Plata 

Uno de los datos más alarmantes y que hablan por sí solos son los valores actuales: hoy un monoambiente arranca entre $500.000 y $600.000, un dos ambientes entre $700.000 y $800.000 y un chalet desde $1 millón para arriba. Con estas escala de valores, los inquilinos deberían demostrar ingresos muy por encima de los salarios que percibe la mayoría, lo que hace prácticamente imposible cumplir con los requisitos de las inmobiliarias.

El martillero pública, Diego Valle, remarcó que el regreso de los créditos hipotecarios generó expectativas al comienzo, pero perdió fuerza rápidamente. Según su planteo, entre el 80% y el 85% de las escrituras siguen haciéndose en efectivo, lo que vuelve todavía más chico el universo real de quienes pueden comprar una propiedad. De esta manera, la vivienda propia continúa reservado para un segmento reducido de la población con ahorros en dólares o capacidad de pago inmediata.

“La gente no tiene plata”, con esa frase el especialista resumió el panorama actual. Este análisis no afecta solo a quienes buscan alquilar, sino también a toda la ciudad, donde la caída de los ingresos impacta en el consumo, en la posibilidad de mantener una vivienda y en la vida cotidiana de miles de familias.

Ingresos bajos y alquileres altos

Esta problemática habitacional se encuentra dentro de un contexto de precarización laboral y salarios congelados que no alcanzan para cubrir los costos de vida. A este escenario, se suman alquileres que  se llevan una porción cada vez mayor del ingreso familiar, obligando a muchas personas a resignar calidad de vida, compartir vivienda o buscar alternativas informales en barrios alejados o con menor infraestructura.

Esta realidad no solamente impacta en quienes buscan su primera vivienda: también golpea a familias que deben renovar contrato y se encuentran con subas que superan por amplio margen cualquier actualización salarial. Las historias de personas que deben mudarse a espacios más chicos, regresar a la casa de sus padres o convivir con otros grupos familiares se vuelven cada vez más frecuentes.

En Mar del Plata, el problema ya no es solo el aumento de los alquileres. Quedó en evidencia algo más grave: cada vez es más difícil acceder a una vivienda y muchas personas están quedando afuera de esa posibilidad. De esta manera, la vivienda se corre del terreno de un derecho básico y se acerca peligrosamente al de la exclusión. 

N.L

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