La reducción de transferencias de fondos destinadas a infraestructura y distintos programas públicos abrió un escenario de preocupación en sectores políticos, sociales y económicos de la ciudad, mientras crecen los cuestionamientos sobre la capacidad de la administración local para afrontar la crisis.
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Uno de los principales efectos se observa en la obra pública. Proyectos vinculados a vivienda, saneamiento y extensión de redes de gas muestran fuertes demoras o falta de avances, especialmente en barrios periféricos de General Pueyrredón que arrastran problemas históricos de infraestructura.
Además, desde distintos sectores vinculados a la construcción, entre ellos la UOCRA, advirtieron que la desaceleración de la actividad ya comenzó a afectar puestos de trabajo y profundizar la incertidumbre económica en la ciudad. La situación también genera preocupación en torno al mantenimiento urbano y los recursos disponibles para sostener distintos servicios municipales.
Reclamos por servicios y situación económica
En paralelo, referentes de la oposición y organizaciones sociales comenzaron a cuestionar el impacto local de los recortes y reclamaron medidas concretas para afrontar el escenario económico actual. Entre los principales reclamos aparecen el estado de las calles, el funcionamiento de algunos servicios públicos y la situación de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS).
Desde sectores críticos de la gestión sostienen que el municipio continúa trasladando parte del impacto económico a los contribuyentes locales mediante tasas municipales, mientras distintos servicios muestran señales de deterioro. Al mismo tiempo, comerciantes y referentes empresariales nucleados en entidades como la UCIP advirtieron sobre una fuerte caída del consumo y el aumento de costos operativos vinculados a tarifas, alquileres y logística.
Según datos difundidos por entidades comerciales, varios corredores importantes de la ciudad comenzaron a mostrar un aumento en el cierre de locales y un menor movimiento económico, situación que genera preocupación entre comerciantes y PyMEs locales.
Un escenario complejo para la gestión local
La situación económica también abrió nuevos cuestionamientos hacia la gestión encabezada por Agustin Neme. Distintos sectores políticos y sociales reclamaron mayor planificación y medidas para amortiguar el impacto del ajuste sobre la actividad comercial y productiva de la ciudad. Por otro lado, organizaciones barriales alertaron sobre un aumento de la demanda en comedores y espacios comunitarios ante el deterioro de la situación social en distintos barrios de Mar del Plata.
Además, referentes sociales advirtieron sobre una reducción de la asistencia alimentaria y reclamaron mayor presencia del Estado frente a un contexto económico cada vez más complejo. En ese marco, la combinación entre caída de recursos, desaceleración económica y paralización de obras públicas profundiza un escenario de incertidumbre para distintos sectores de la ciudad, mientras crecen los reclamos por respuestas concretas frente al impacto local del ajuste.