La motosierra que el gobierno de Javier Milei anunció el lunes para equilibrar las cuentas públicas ya dejó marcas profundas en Mar del Plata.
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La Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, recortó partidas por casi $2,5 billones y la poda alcanzó de lleno a organismos nacionales con asiento en el distrito. Entre todas las áreas afectadas, el ajuste supera los $2 mil millones.
“La medida podría vincularse al retraso en la cobertura de vacantes”, señalaron fuentes judiciales consultadas por el portal 0223. La Justicia Federal de Mar del Plata fue el sector más castigado: perdió $1.440.206.180 de los $31.445 millones que tenía presupuestados, una merma del 4,57% que impacta directamente en los gastos de personal.
El ajuste de Milei golpea a la ciencia y la obra pública en Mar del Plata
El segundo golpe de gracia fue para el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), un organismo clave para una ciudad que vive del mar. A los recortes previos en el plantel profesional y los fondos para investigación e infraestructura ahora se suma una reducción neta de $546.989.541.
La partida para compra de químicos, combustibles y lubricantes se redujo en $273 millones, mientras que el presupuesto para maquinaria y equipos cayó $265 millones, lo que representa el 55% de lo que originalmente estaba previsto para ese rubro. “El impacto será directo sobre las campañas de investigación marítima”, advirtieron desde el propio instituto.
El Complejo Turístico de Chapadmalal tampoco se salvó.
El Ministerio de Economía eliminó por completo el financiamiento para la refuncionalización y restauración del Hotel 4, una obra que demandaba $19.670.153 y que había sido iniciada durante la gestión de Alberto Fernández.
De los apenas $32 millones que Nación había destinado para obra pública en General Pueyrredon en todo 2026, ahora solo queda en pie una partida de $12 millones para terminar trabajos en la sede de la Dirección Nacional de Migraciones.
En sintonía con el ajuste, la caída de la recaudación producto del propio plan económico del gobierno obligó a acelerar la poda del gasto. Los sectores más sensibles, como la ciencia, la salud y la infraestructura, vuelven a pagar el pato de un modelo que no termina de despegar.