Si hablamos de una de las bandas que marcaron la década de los 2000 en el mundo sin duda tenemos que hablar de The Rasmus.
La banda de rock alternativo originaria de Helsinki, Finlandia, compuesta por Lauri Ylönen (vocalista), Pauli Rantasalmi (guitarrista), Eero Heinonen (bajista) y Aki Hakala (baterista) volverá a presentarse en nuestro país en el marco de su "Weirdo Tour".
El conjunto que logró conquistar el mundo con verdaderos clásicos como "In the Shadows", Guilty", "No Fear", entre otros, se presentará el 4 de noviembre en el Teatro Flores (Av. Rivadavia 7806).
Las entradas se pueden adquirir en el portal oficial de Passline en este enlace.
La filosofía de Lauri Ylönen: El destino, la velocidad y el renacimiento de The Rasmus
Casi treinta años después de aquel primer concierto en una fiesta de Navidad escolar, Lauri Ylönen siente que el escenario sigue siendo el único lugar donde las piezas encajan. El líder de The Rasmus atraviesa un presente de introspección y energía renovada, donde el pasado de la banda y sus raíces juegan un papel fundamental. "Casi treinta años en esta banda nos han convertido en quienes somos musicalmente y como personas. Deberíamos escuchar eso y estar orgullosos", afirma el músico, quien prepara una gira que promete mezclar el material de su nuevo álbum con los clásicos que los llevaron a la cima global.
El caos de la creación: "Envidio la paciencia de los demás"
La personalidad de Ylönen es, por definición, eléctrica e impaciente. El cantante reconoce que su proceso creativo es un reflejo de su propia inquietud: "Soy muy impaciente, en el buen sentido. Puedo decidir rápido, pero también puedo cometer muchos errores debido a eso". Esta espontaneidad se traslada a los shows en vivo de la banda finlandesa, a los que describe como momentos "a veces bastante violentos" y divertidos, donde el factor sorpresa es la regla número uno.
Sin embargo, detrás de esa fachada de rockstar inalcanzable, Lauri admite la importancia de su círculo íntimo para mantener los pies en la tierra. "Yo soy muy ciego ante mis propios actos; a veces siento que me repito. Afortunadamente tengo a dos personas en mi vida que me dicen eso de vez en cuando", confiesa respecto a sus compañeros de banda, a quienes agradece por ayudarlo a no ser "un imbécil" y a ver las cosas desde otra perspectiva.
Anatomía de un autor: Entre Tom Waits y la velocidad
A pesar de haber construido una carrera sobre melodías oscuras y pegadizas, las influencias de Lauri son tan eclécticas como su ritmo de vida. Mientras admite que le debe mucho de su sentido melódico a The Beatles, en la intimidad prefiere voces más crudas: "Cantaré a Tom Waits en la ducha. Trato de hacer que mi voz suene más grave y rota".
Fuera de la música, su vida parece moverse a dos velocidades opuestas:
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La adrenalina: Confiesa ser "el más malvado con la licencia de conducir" y admite que le emociona pisar el acelerador, algo que califica como peligroso para sus acompañantes.
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El escondite: Su refugio es una casa de verano cerca de Helsinki, donde cambia el coche por la bicicleta. "De hecho, soy estúpido por construir una casa, porque nunca estoy allí", bromea sobre su estilo de vida nómada.
El destino y el éxito de "Dead Letters"
Al mirar hacia atrás, Ylönen no guarda rencores con el camino recorrido. Para él, The Rasmus fue su salvación desde el octavo grado: "Sentí que había llegado a casa cuando se formó Rasmus. Fue una sensación genial pertenecer a algo". Tras una década de trabajo duro, el estallido mundial de Dead Letters les permitió vivir el sueño de tocar en todo el mundo, un hito que, según sus palabras, "nos golpeó muy fuerte".
Hoy, la inspiración lo encuentra en cualquier rincón, grabando melodías en su teléfono que a veces tardan años en madurar y otras, como sucedió con "Jezebel", nacen en cuestión de minutos. Para Lauri, el secreto de la permanencia es no mirar atrás con arrepentimiento: "Es una pérdida de tiempo estar mirando lo que has hecho mal, en lugar de mirar hacia el mañana. De alguna manera creo que este es mi destino".
La filosofía de Lauri Ylönen: El destino, la velocidad y el renacimiento de The Rasmus
Casi treinta años después de aquel primer concierto en una fiesta de Navidad escolar, Lauri Ylönen siente que el escenario sigue siendo el único lugar donde las piezas encajan. El líder de The Rasmus atraviesa un presente de introspección y energía renovada, donde el pasado de la banda y sus raíces juegan un papel fundamental. "Casi treinta años en esta banda nos han convertido en quienes somos musicalmente y como personas. Deberíamos escuchar eso y estar orgullosos", afirma el músico, quien prepara una gira que promete mezclar el material de su nuevo álbum con los clásicos que los llevaron a la cima global.
El caos de la creación: "Envidio la paciencia de los demás"
La personalidad de Ylönen es, por definición, eléctrica e impaciente. El cantante reconoce que su proceso creativo es un reflejo de su propia inquietud: "Soy muy impaciente, en el buen sentido. Puedo decidir rápido, pero también puedo cometer muchos errores debido a eso". Esta espontaneidad se traslada a los shows en vivo de la banda finlandesa, a los que describe como momentos "a veces bastante violentos" y divertidos, donde el factor sorpresa es la regla número uno.
Sin embargo, detrás de esa fachada de rockstar inalcanzable, Lauri admite la importancia de su círculo íntimo para mantener los pies en la tierra. "Yo soy muy ciego ante mis propios actos; a veces siento que me repito. Afortunadamente tengo a dos personas en mi vida que me dicen eso de vez en cuando", confiesa respecto a sus compañeros de banda, a quienes agradece por ayudarlo a no ser "un imbécil" y a ver las cosas desde otra perspectiva.
Anatomía de un autor: Entre Tom Waits y la velocidad
A pesar de haber construido una carrera sobre melodías oscuras y pegadizas, las influencias de Lauri son tan eclécticas como su ritmo de vida. Mientras admite que le debe mucho de su sentido melódico a The Beatles, en la intimidad prefiere voces más crudas: "Cantaré a Tom Waits en la ducha. Trato de hacer que mi voz suene más grave y rota".
Fuera de la música, su vida parece moverse a dos velocidades opuestas:
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La adrenalina: Confiesa ser "el más malvado con la licencia de conducir" y admite que le emociona pisar el acelerador, algo que califica como peligroso para sus acompañantes.
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El escondite: Su refugio es una casa de verano cerca de Helsinki, donde cambia el coche por la bicicleta. "De hecho, soy estúpido por construir una casa, porque nunca estoy allí", bromea sobre su estilo de vida nómada.
El destino y el éxito de "Dead Letters"
Al mirar hacia atrás, Ylönen no guarda rencores con el camino recorrido. Para él, The Rasmus fue su salvación desde el octavo grado: "Sentí que había llegado a casa cuando se formó Rasmus. Fue una sensación genial pertenecer a algo". Tras una década de trabajo duro, el estallido mundial de Dead Letters les permitió vivir el sueño de tocar en todo el mundo, un hito que, según sus palabras, "nos golpeó muy fuerte".
Hoy, la inspiración lo encuentra en cualquier rincón, grabando melodías en su teléfono que a veces tardan años en madurar y otras, como sucedió con "Jezebel", nacen en cuestión de minutos. Para Lauri, el secreto de la permanencia es no mirar atrás con arrepentimiento: "Es una pérdida de tiempo estar mirando lo que has hecho mal, en lugar de mirar hacia el mañana. De alguna manera creo que este es mi destino".
