La icónica banda que marcó para siempre el sonido synth-pop / New Wave, A Flock Of Seagulls, llegará a la Argentina este año.
El conjunto se presentará en el marco de su tour por Latinoamérica el 9 de octubre en El Teatrito.
Las entradas ya están a la venta en la web de Passline en este enlace. Entradas físicas en Icarus Music Store (Aristóbulo del Valle 104, La Boca), de 9 a 18 horas.
Mike Score: Sintetizadores, ciencia ficción y la semilla extraterrestre
Para el creador de uno de los peinados más famosos de los 80, la estética de ciencia ficción que definió a su banda fue una coraza fundamental en sus inicios. "Cuando era más joven, tenía miedo de exponer nuestros sentimientos en una canción por si la gente se reía de mí; así que lo escondía detrás de la ciencia ficción", confiesa en Cryptic Rock. Score, quien se define en sus comienzos como un "pequeño cadete espacial", diseñó un proyecto con aspecto, sonido y letras espaciales, guiado por el consejo de su madre de buscar la originalidad para ser recordado. Fuera del estudio, su fascinación por el espacio roza lo existencial: "Siempre he creído que los seres humanos no son de este planeta. Creo que fuimos sembrados aquí por extraterrestres y que los platillos volantes nos siguen guiando; tal vez somos un experimento", dispara sin filtros.
Musicalmente, Score defiende la crudeza humana frente a la prolijidad tecnológica. En la misma entrevista, lamenta que las producciones actuales confíen demasiado en los ajustes preestablecidos del mundo digital porque "pierden calidad humana". El sonido de A Flock of Seagulls nació justamente de una mezcla caótica de influencias y de la pura intuición: "Había mucha actitud anti-guitarra en Inglaterra. A mí me gustaban los Beatles y Pink Floyd, y a todos nos gustaban cosas distintas. Ninguno sabía tocar realmente; la gente no entiende que simplemente nos lo inventamos. Queríamos baterías pesadas de metal y un bajo bailable y funky. Era nuestro momento".
El vértigo del éxito, la nostalgia y el "filtro Kiss"
Al repasar los años dorados en Classic Pop Mag, Score es muy consciente del peso que tuvo su imagen en el canal de videos por excelencia, aunque traza un paralelo divertido: "Sé que MTV pensó que la imagen dominaba a la música. Durante mucho tiempo la gente venía a vernos por cómo nos veíamos; lo entiendo porque yo soy igual con Kiss: para mí su música es basura, ¡pero me encantaría ir a verlos!". El ascenso de la banda fue tan meteórico que llegó a asustarlo: "De golpe te dicen: 'Vas a abrir para The Police en Chicago ante 60 mil personas'. Subía tan rápido que te daba miedo mirar hacia abajo porque la caída era masiva". En esa competencia, Score reconoce que su ego jugaba fuerte: "Miraba quién estaba en el puesto 7 y pensaba: '¿Cómo llegaron ahí? ¡Nuestra canción es mucho mejor!'".
Sin embargo, la falta de un objetivo común frenó el potencial del grupo. "Podríamos haber sido una de las mejores bandas del mundo, pero para eso todos tendrían que trabajar duro y me pareció que nadie quería", lamenta el músico. A pesar de extrañar la electricidad de los primeros ensayos y de la química con su hermano, Score rechaza la idea de una reunión nostálgica tras una mala experiencia televisiva (Bands Reunited): "Los mismos problemas que habían tardado seis años en surgir la primera vez aparecieron en dos semanas; no quiero que vuelva a ocurrir". Hoy, a paso firme y sin forzar las canciones, sigue girando para entretener con los clásicos pero también para "educar al público con el material nuevo", manteniendo el espíritu intacto: "Todavía somos un grupo de niños y queremos salir ahí fuera, tocar, divertirnos y viajar".
