La Universidad de Buenos Aires (UBA) distinguió a Taty Almeida, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora-, con el doctorado Honoris Causa, el máximo reconocimiento honorífico que entrega la institución. La decisión fue presentada como un homenaje a su trayectoria en la denuncia de los crímenes del terrorismo de Estado y a su compromiso sostenido con las políticas de memoria, verdad y justicia.
"Sinceramente agradezco, y de qué manera, este premio que me han hecho que, por supuesto, en mí están todas las madres", aseguró la dirigente, conmovida.
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El acto se realizó el viernes 17 de abril en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras y contó con la presencia de la propia Almeida, familiares y representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. También participaron el rector de la UBA, Ricardo Gelpi; el decano Ricardo Manetti y la vicedecana Graciela Morgade.
Durante la ceremonia, las autoridades remarcaron que la distinción no solo reconoce la historia personal de Almeida, sino también una trayectoria colectiva vinculada a la defensa de los derechos humanos y a la construcción de una memoria activa frente a los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
Además, durante el acto se proyectó un video con un saludo de León Gieco, quien destacó el compromiso de la referente de derechos humanos. A su turno, Ricardo Manetti afirmó que al entregarle este diploma a Almeida la universidad también se reafirma a sí misma en un lugar ético y político, al reconocer en ella a una mujer que transformó el dolor en una práctica persistente en el espacio público.
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Un reconocimiento atravesado por la memoria
En su intervención, Ricardo Gelpi sostuvo que la construcción de la memoria sigue siendo un proceso abierto y advirtió sobre el impacto de los discursos de odio, negacionistas y violentos. En ese marco, planteó que las instituciones democráticas deben responder con herramientas vinculadas a la convivencia, la empatía y la defensa de los valores democráticos.
Además, subrayó el rol que tuvo la UBA desde el regreso de la democracia en la búsqueda de verdad y justicia, tanto desde la investigación como desde la formación de sus estudiantes.
Ricardo Manetti, decano de la facultad, señaló que la institución se legitima y toma nuevas fuerzas a partir de este otorgamiento a una luchadora social. El directivo enalteció el rol de la educación pública: "También en una ética que no se negocia y, fundamentalmente, en un lugar en el espacio público que tiene la necesidad de incomodar", cerró el directivo.
La palabra de Taty Almeida
Tras el reconocimiento, llegaron las palabras de Taty Almeida, quien agradeció la distinción y la hizo extensiva a todas las Madres, tanto a las que siguen vivas como a las que ya no están. En un discurso cargado de emoción, reivindicó la continuidad de la lucha y dejó una vez más la consigna que la acompaña desde hace años: “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
"Les estamos demostrando a Milei y compañía que la resistencia continúa, porque no nos han vencido", disparó contra la gestión del Gobierno ante la ovación de todo el auditorio.
Almeida nació en 1930 en el barrio de Belgrano y se formó como docente en la Escuela Normal Superior N.° 7. Su vida cambió de manera definitiva el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida fue secuestrado por la Triple A. Tenía 20 años, trabajaba en Télam y en el Instituto Geográfico Militar, y cursaba el primer año de Medicina en la UBA.
Desde entonces, Taty Almeida se convirtió en una de las voces más representativas de la lucha por los derechos humanos en la Argentina. Recorrió el país y el exterior con charlas y conferencias, y en 2008 publicó el libro “Alejandro, por siempre… amor”, en el que recuperó poemas hallados en la agenda personal de su hijo junto con testimonios que preservan su memoria. Para la UBA, el reconocimiento otorgado este viernes también expresa el compromiso de la universidad pública con figuras que hicieron de esa lucha un pilar de la democracia argentina.