El Frigorífico General Pico, propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein, formalizó esta semana una drástica reducción de su estructura operativa mediante el envío de 194 telegramas de despido. La medida afecta a trabajadores de las plantas de Trenel, General Pico y Arata, y representa una pérdida del 43% de su fuerza laboral, que hasta el miércoles ascendía a 450 empleados.
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La firma enfrenta una crisis financiera de magnitud sistémica, caracterizada por un pasivo que asciende a $34.000 millones. De este total, $22.000 millones corresponden a deudas contraídas con la banca pública. El deterioro patrimonial se ve agravado por una crisis de confianza con la cadena de suministros, registrándose más de 1.000 cheques rechazados por un valor superior a los $12.000 millones.
Parálisis operativa y quiebra de la cadena de pagos
La situación productiva de los tres establecimientos pampeanos muestra una caída vertical en sus niveles de actividad:
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Faena: Los establecimientos pasaron de procesar 600 cabezas diarias para consumo interno a un promedio inferior a las 50 cabezas en los últimos meses.
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Servicios Críticos: La falta de pago derivó en el corte del suministro eléctrico por parte de la cooperativa local, lo que inhabilitó la operatividad básica de las plantas.
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Conflictividad Laboral: Tras el vencimiento del Procedimiento Preventivo de Crisis el pasado 31 de enero —el cual no obtuvo homologación—, la empresa manifestó su incapacidad para afrontar salarios, ofreciendo pagos fijos de $500.000 por agente, cifra que fue rechazada por los trabajadores.
Impacto social en localidades de escala reducida
El impacto de los despidos es especialmente agudo en Trenel, una localidad de 7.000 habitantes donde 79 familias dependen directamente del frigorífico. Los ex empleados iniciaron medidas de fuerza denunciando irregularidades en el proceso de desvinculación:
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Falta de Indemnizaciones: Los pagos legales que debieron acreditarse el miércoles no han sido efectuados.
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Asimetría en las Suspensiones: Mientras la mayor parte del personal operativo fue cesanteado, sectores de mantenimiento y recursos humanos continúan en funciones, e incluso se reportó la salida de cargamentos de subproductos (menudencias) durante el conflicto.
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Vacío de Representación: Los trabajadores han denunciado públicamente el abandono por parte de las entidades gremiales: "No tenemos respuesta de nadie, ni del frigorífico ni del sindicato".
Análisis de la Estructura Financiera y Operativa
La insolvencia del Frigorífico General Pico se fundamenta en un desequilibrio patrimonial que combina un pasivo multimillonario con una parálisis técnica de sus activos. El pasivo total de la firma ha escalado hasta los $34.000 millones, consolidando una deuda que compromete su continuidad a corto plazo. Un dato crítico de esta composición es que el 65% del rojo financiero, equivalente a $22.000 millones, corresponde a compromisos contraídos con la banca pública.
La ruptura de la cadena de pagos se manifiesta en la emisión de más de 1.000 cheques rechazados, los cuales suman un monto superior a los $12.000 millones en deudas directas con proveedores de hacienda y servicios operativos. Esta asfixia financiera tiene su correlato en la producción: la planta sufrió una caída superior al 90% en sus niveles de faena, pasando de procesar 600 cabezas diarias a menos de 50 en el último periodo. En cuanto al capital humano, la crisis derivó en la ejecución inmediata de 194 despidos, mientras que el resto de la plantilla permanece en un estado de incertidumbre laboral y sin cobertura gremial efectiva.