La familia K-9 de la Fuerza Policial Antinarcotráfico sumó nuevos integrantes con el nacimiento de ocho cachorros ovejeros alemanes destinados al trabajo operativo en tareas de detección.
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Se trata de cinco machos y tres hembras nacidos hace 48 días en el criadero oficial de la fuerza, reconocido por la Federación Cinológica Argentina y certificado en bienestar animal.
Los cachorros son hijos de Efra, una agente canina detectora de narcóticos de la FPA, y de Quino, un perro especializado en explosivos de la Policía de Córdoba.
Desde la fuerza destacaron que esta combinación genética permitirá potenciar las capacidades olfativas y mantener altos estándares para tareas vinculadas a la detección de sustancias ilícitas y armas de fuego.
El jefe de la División K-9, Jorge Pereyra, explicó que incorporar genética externa es clave para fortalecer la calidad de los agentes caninos. “Garantizamos la calidad cinotécnica de nuestros perros a partir de la incorporación de nuevos genes”, sostuvo.
Actualmente, los cachorros atraviesan sus primeras etapas de socialización, adaptación y desarrollo, mientras continúan bajo control veterinario permanente y completan su esquema de vacunación.
Según explicó el veterinario de la fuerza, Diego Castro, los animales cuentan con un sistema de loza radiante para calefaccionar el espacio donde descansan junto a su madre, además de controles sanitarios periódicos y estimulación temprana positiva.
La etapa de formación continuará con procesos de adiestramiento basados en protocolos certificados bajo normas ISO, con el objetivo de convertirlos en futuros canes detectores profesionales.
Con esta nueva camada, la FPA alcanza un total de 35 agentes caninos de distintas edades dentro de su división especializada.
